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Imágenes de Burgos, pero aquí el Cantar del Mío Cid, no tiene lugar…

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‘… Mis ojos todos llenos de sepulcros de astro, / y mi pasión, tendida, agotada, dispersa. / Mis dedos como niños, viendo perder la nube y mi razón poblada de sábanas inmensas…//’

JULIA DE BURGOS

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Burgos y cielo

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Burgos, la Catedral

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Burgos damas

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Burgos paseo del espigón

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Burgos cipres y cielo

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Y alguien que me dijo, una mujer…

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Si alguna vez te digo que el camino mas corto entre dos puntos es la linea recta… dúdalo porque seguro que en algún punto de ese camino me habré desviado para disfrutar del paisaje y de los puntos infinitos que unen ese camino…

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Y me lo dijo rematándolo con una de sus sonrisas.

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Vía: Un_mar_de_calma

Enlaces relacionados en: El Camino de Santiago (un Viaje iniciático por la Ruta de las Estrellas)

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El pulso de las magnolias y el ocho de picas de la baraja francesa…

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‘… Yo deseo tener una ventana que sea el centro del mundo, / y una pena / como la de la flor de la magnolia, / que si la tocan se oscurece…//’

RICARDO E. MOLINARI

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magnolias

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Me huelo el pulso en la muñeca y he respirado el aroma de las magnolias. Y qué extraño me parece eso, sin perfume. Ni siquiera tengo ya ningún perfume de magnolias. Hace años de eso. Y ha sido después de leer el comentario que me ha dejado el hombre del Oeste. Uno acerca de una mariposa en la Amazonia y de lo que los huracanes no saben…; o tal vez de una épica monarca que bate sus alas en los bosques de Oyamel, y que tampoco sabe por qué migra pero migra; o esa otra extremadamente rara mariposa, la Pterourus esperanza, esa mariposa de la Sierra de Juarez que vive en constante peligro de extinción por causa del hombre, y que tampoco sabe de ese peligro que sólo sabemos nosotros, los hombres…. Y recuerdo que así fue, con ese lepidóptero, como empezó todo, con aquella caída del trapecio, en la que a pesar de agitar las alas, me olvidé del vuelo y me quebré el alma:

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Soy una mujer escondida tras una pantalla y un teclado… Antes de quedarme atrapada en un fragmento del infierno era una buena persona con sencillos defectos, aunque quizá un ser complejo… mi problema es que siempre me atraen los hombres menos convenientes. y aunque te suene muy extraño al escucharlo he viajado hasta la plenitud… Fue un paréntesis indescriptible y ahora el infierno es aun mas terrible precisamente porque sé que existe la plenitud… ¿Dónde vivo? En la isla maldita de la mariposa, en la penumbra porque eso soy… una mariposa ya no tan leve, y con las alas quebradas… mariposa de sueños rotos…

(20-12-01)

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Y estaba triste por Candela. Pero como le digo a Nora no me engaño. Hace meses que he dejado de querer hacerlo. Desde que regresé del Camino, desde el Camino mismo…

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Allí fue dónde se hizo patente qué era lo importante y qué no lo era. Y luego los hechos vinieron rodados. No es Pésimo Malasaña sólo quién le prohíbe a Candela el que esté conmigo. No, no son celos, o no lo fueron solamente. Es todo ese mundo de Pésimo Malasaña que yo tanto detesto y contra el que siempre pierdo, haga lo que haga; aunque también he dejado de considerarlo así.

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Así que se lo dejo claro a Nora. No, no es Pésimo. Es su madre también quién le prohíbe que esté conmigo; y su abuela y sus tíos que tampoco permitirán que Cora se acerque a mí. Es más, el detonante han sido ellos. Al parecer yo me dedico a la pornografía. Hago fotos pornográficas. Eso es lo que me dice Candela Luminosa, una niña de diez años; y a mí se me viene a la cabeza esa única foto en la que me clavo el consolador y que vio su padre, sólo su padre.

- ¿Y tú crees eso de mí?, le pregunto.

- No -niega ella con la cabeza. Pero le mandaste un mensaje a mi tío, ¿verdad?

- ¡Mn mm, sí! -digo asintiendo.

- ¿Te has enfadado? -me pregunta ahora ella.

- No, contigo no cariño.

- ¿Con mi tío?

- Sí, porque ellos son adultos y no han tenido cuidado de que tú no te enteraras de sus conversaciones.

- Pero me prometiste que no se lo dirías.

- Y no se lo diré pero tú dile a él que procure darme mis discos, que es lo único de él que me interesa. ¿Se lo dirás?

- Sí. Te los estuvo bajando. Pero tú no venías…

- ¿Y tú cómo supiste eso del mensaje?

- Porque se lo enseñaron a la abuela. Él y mi tía.

- ¿Delante de ti?

- Sí, pero yo no leí lo que decía. Dímelo tú.

- No. Yo no pienso hacerlo de ninguna manera, que sean ellos quienes te lo digan si quieren pero tienes que creerme si te digo que sólo decía lo que se merecían escuchar y no decía nada malo.

- Dímelo, por favor, que yo ya sé todo lo que hay que saber y no me voy a asustar de nada. Soy una niña muy espabilada.

- Menudo argumento irrebatible pero no, y punto. No hasta que cumplas los 18 años y -le sonrío-, entonces te divertirá saberlo. Creo, creo que te divertirá… .

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Sí, y me río porque no me cabe ninguna duda de que a ella también le divertirá.

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Y Candela no quiere irse. Quiere seguir allí conmigo y yo le recuerdo que tiene que regresar al interior del bar. ¿Y te imaginas cuál es su mayor preocupación? Cora, dice que Cora, aún no sabe nada de la prohibición … y vuelve a parecerme desolada. ¡Qué extraña niña! Tan inexorable y tan empática, tan incomparable, ¡jo-der! Y por fin se va y yo me quedo en el banco unos 20 minutos más intentando concentrarme en la lectura, a pesar de aquel viento frío como el bora que sopla desde los Balcanes. No voy a darles la satisfacción de que me vean decaer, aunque por dentro mi estado real sea ese mismo en el que te sumes después de haber levantado un castillo de naipes fabuloso, el más grande que nunca habías construido y acaba de venirse todo abajo sobre el tapete de la mesa y tú justo antes de colocar la última carta … viste que era el ocho de picas de la baraja francesa.

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Pero no puedes quejarte porque ese es el destino inevitable de los castillos de naipes y las cartas no se eligen, van saliendo del mazo.

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enlazado en: De los secretos y lazos de lo invisible…

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- Las entregas de Rebecca Strand - (PAUL STRAND & SIETGLITZ) -

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El cuerpo humano solo es apariencia, y encierra nuestra realidad. La realidad es el alma.

Víctor Hugo

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Rebecca Strant retrada por Sietglitz

- ALFRED SIETGLITZ -

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REBECA STRAND fotograf�ada por su marido Paul Strand

- PAUL STRAND -

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Se comenta, que tres años después, a principios de los años 20 del ya traspuesto siglo, e inspirado por Alfred Sietglitz, y el intensivo, íntimo, exploratorio, casi despojante…, trabajo, que realizó con Georgia O’Keeffe, Paul Strand, quiso formalizarle un book similar a su atractiva esposa Rebecca.

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De todas formas, lo que me a mí me llama la atención es justo la mirada de esta mujer. ¿Dónde se halla la entrega?

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Artículos que acompasan:

1. - Georgia O’keeffe - la flor, el sentimiento, la luz del desierto y los huesos -

2. - La Georgia O’keeffe fragmentada - ALFRED STIEGLITZ -

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enlazado en: c) Puerta al .A.R.T.E. de la mística de la orgía de los iconoclastas

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- i - ESENCIA FELINA - KATARINA SOKOLOVA - (El gato, algunas citas y referencias celebres…)

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‘ No son más silenciosos los espejos / ni más furtiva el alba aventurera…’//’

JORGE LUIS BORGES

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KATARINA SOKOLOVA LA MUJER Y EL GATO

web: KATARINA SOKOLOVA

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… Estaban jugando, ella y su gato, y era maravilloso ver las blancas garras y la blanca mano acariciarse mutuamente en la creciente penumbra.

PAUL VERLAINE

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El gato no nos acaricia, se acaricia contra nosotros.

CHARLES BAUDELAIRE

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Prefiero los gatos a los perros, porque no hay gatos policía.

JEAN COCTEAU

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¿Quién puede creer que no hay alma detrás de esos ojos luminosos?

THEOPHILE GAUTIER

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El gato es el único animal que ha conseguido domesticar al hombre.

MARCEL MAUSS

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Quien a los gatos ama, bella mujer tendrá

(Refrán medieval, durante la plaga de la peste)

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Del agua fría el gato escaldado huye.

(Creeduría popular)

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Es un instrumento para los niñoS que practican con él la benevolencia.

C. SMART

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¿Qué clase de filósofos somos si no sabemos nada acerca del origen y destino de los gatos?

HENRI THOREAU

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He conocido muchos pensadores y muchos gatos, pero la sabiduría de los gatos es infinitamente superior.

HIPPOLYTE TAINE

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Ah, y por supuesto, que este post lo he escrito a escondidas de mi gata, Bacallá Salat.

GREGORIO LURI

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Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.

(Creeduría popular)

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Hoy hablaré de mi gato porque me sale de lo que él ya no tiene. Esto es un blog, yo soy su dueño y hago en su ámbito lo que me viene en gana. Reservado el derecho de admisión, como en esa hermandad de Abenójar y no sé qué Virgen de la que se ha expulsado a una lesbiana. Yo no lo haría, pero ése es otro frente. En mi blog entra quien yo quiero, fumadores excluidos. Su libertad termina donde empieza la mía y la de cualquier otro.

Mi gato, decía… Lo adoro. Estoy encoñado. ¡Ni que fuese un bebé o una chavala! Es guapísimo. Lo llevo a todas partes. Estuvo en la feria de Sevilla. Lo tengo ahora a mi vera, recostado en la máquina. No podría ni sabría vivir sin él (…)

FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ

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Mi gata ha vuelto a vomitar esta mañana. Se atiborra de sus putosfriskies, según se levanta y claro, por donde todo eso entra… luego, inmediatamente, sale. Pero no, normalmente mi gata es quillones de veces más limpia y más pudorosa que yo. Otro día cuento lo de la simbología del gato y eso tan fascinante que tenían los egipcios con ellos… Llegaban hasta a pagar burradas por gatos momificados y había todo un comercio con el tema gatuno (lo mismo que con la VENERA y con los azabaches). Y mucho fiasco. Lo demuestran la cantidad de momias exentas de huesos de gato que se han encontrado…

KSNDR

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Los gatos son los máximos narcicistas. Se puede afirmar por el tiempo que pasan en su arreglo personal. Los perros no son así. La idea personal de arreglarse de los perros es rodarse sobre un pescado muerto.

JAMES GORMAN

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Los gatos poseen una absoluta honradez emocional. Los seres humanos, por una u otra razón, pueden ocultar sus sentimientos, pero un gato nunca lo hará.

HEMINGWAY

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Gato con guantes no caza ratones.

(Creeduría popular)

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Los gatos son independientes, lo que quiere decir inteligentes.

DAVE BARRY

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El felino más diminuto es una obra de arte.

LEONARDO DA VINCI

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Toman al soñar la noble actitud de grandes esfinges alojadas al fondo de la soledades, que parecen adormecerse en un sueño sin fin.

CH. BAUDELAIRE

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La elegancia quiso cuerpo y vida, por eso se transformó en gato.

GUILLERMO DE AQUITANIA

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Aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad, y tuvo todas las virtudes del hombre sin ninguno de sus defectos.

LORD BYRON

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El único misterio sobre el gato es saber por qué ha decidido ser un animal doméstico.

C. MACKENZIE

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(menudo misterio, Mackenzie, porque son vividores natos… y además, quién dice que estén domesticados… Te domestican a ti, si no te andas presto…)

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Él parece la encarnación de todo lo que es suave, sedoso y aterciopelado, sin una punta filosa en su composición, un soñador cuya filosofía es duerme y deja dormir.

SAKI

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La gata echó una mirada fija y lejana, pero no vio al rey. Solo vio una criatura de dos piernas que a su debido tiempo arrojaría algún bocado.

A. NOYES

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Se sienta como un centinela en compostura, con las garras remetidas debajo de ella, una buena parte de sus días en el presente frente a un ridículo y pequeño agujero, la posible entrada de un ratón.

HENRY DAVID THOUREAU

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Los perros nos miran como sus dioses, los caballos como sus iguales, pero los gatos nos miran como sus súbditos.

WINSTON CHURCHILL

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Las mujeres y los gatos hacen lo que les place; los hombres y los perros deberían relajarse y acostumbrarse a esa idea.

(Creeduría popular)

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Cuando juego con mi gata, ¿quién sabe si no me utiliza para pasar el rato más que yo a ella?

MICHEL DE MONTAIGNE

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Tú nunca me dejarás, ni nada podrá separarnos. Tú eres mi gato y yo soy tu humano. Ahora y siempre, en la plenitud de la paz.

HILLAIRE BELLOC

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Los gatos saben por instinto la hora exacta a la que van a despertarse sus amos, y los despiertan diez minutos antes.

JIM DAVIS

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(Los gatos no tienen amo, Jim Davis, o te adoptan o creen que eres de su propiedad, o sea que son tus dueños. Segundo… será a algunos amos. Lo sé por experiencia… Cuando mi gata duerme sólo conmigo… ni se le ocurre despertarme. Ahora bien, como siempre suele haber alguien a mi lado… un hombre, claro… lo que tú dices… Eso sí que a él le parece un misterio. Pero también dice que no existe despertar más agradable. Yo opino lo contrario. Opino que no existe dormirse tan dulce como el ronroneo de mi gata… Y qué no estés enferma… o triste… conocen tu congoja y tu mal… Son esenciales, a veces, para que un niño demuestre el amor - y le enseñan independencia-… pero como saben amar, huyen del que considera el amor como un cárcel o un castigo…)

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“miau” es como aloha - puede significar cualquier cosa.

HANK KETCHUM

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Son distantes, discretos, impecablemente limpios y saben callar. ¿Acaso hace falta más para considerarlos una excelente buena compañía?

Reina Maria Leszcysnka, Siglo XVIII

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El hombre es civilizado en la medida en que comprende a un gato.

G. BERNARD SHAW

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El ideal de la calma es un gato sentado.

JULES RENARD

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Uno debe amar a los gatos en sus propios términos.

PAUL GRAY

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Cuando el gato está ausente, los ratones se divierten.

(Creeduría popular)

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Los escritores gustan de los gatos por ser criaturas silenciosas, sabias y adorables. Y los gatos gustan de los escritores por las mismas razones.

ROBERTSON DAVIES

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Si un pez es encarnación del movimiento del agua, que le da su forma, un gato es diagrama y arquetipo del aire sutil.

DORIS LESSING

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He constatado que lo que más aprecia un gato en un ser humano no es la capacidad de aportarle alimentos, que consideran sobreentendida, sino el valor que ella o él poseen como fuente de entrenamiento.

E. WEST

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En tiempos ancestrales, los gatos eran adorados como si fuesen divinidades. Esto es algo que ellos nunca han olvidado.

TERRY PRATCHETT

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La curiosidad mató al gato.

(Sabiduría popular)

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Un maullido masajea el corazón.

STUART MCMILLAN

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Al ratón que no sabe más de un agujero, el gato lo pilla presto.

(Creeduría popular)

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Si un gato hablara, diría cosas como, ‘Hey, No veo el problema aquí.

ROY BLOUNT, JR.

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Para mantener una verdadera perspectiva de lo que valemos, todos deberíamos tener un perro que nos adore y un gato que nos ignore.

DEREK BRUCE

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Si quieres escribir sobre seres humanos, lo mejor que puedes tener en casa es un gato.

ALDOUS HUXLEY

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No existe explorador más intrépido que un gatito.

JULES CHAMPFLEURY

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Si se pudiera cruzar el hombre con el gato, resultaría una mejora para el hombre, pero un deterioro para el gato.

MARK TWAIN

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Hasta el gato más estúpido parece saber más que cualquier perro.

ELEANOR CLARK

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Dios hizo el gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar un tigre.

VICTOR HUGO

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Con las cualidades de limpieza, discreción, afecto, dignidad y valor que tienen los gatos, cuántos de nosotros, pregunto, seríamos capaces de ser gatos.

FERNAND MERY

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Los gatos son para enseñarnos que no todo en la naturaleza tiene un propósito.

GARRISON KEILLOR

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Una casa sin un gato, un bien alimentado, bien cuidado, bien reverenciado gato, puede ser una casa perfecta, pero ¿cómo puede llegar a demostrarlo?

MARK TWAIN

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Sin él, todo hogar es incompleto y el alma pierde una bendición.

C. SMART

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Despues de regañar a tu gato, uno ve su cara y le asalta la horrible sospecha de que ha entendido cada palabra. Y que lo ha archivado para futuras referencias.

CHARLOTTE GRAY

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Hay pocas cosas en la vida tan reconfortantes como que un gato te de la bienvenida .

TAY HOHOFF

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Los gatos son misteriosos; pasa más por su mente de lo que nunca podríamos imaginarnos.

WALTER SCOTT

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‘Se convierte en compañero de tus horas de soledad, melancolía y pesar. Permanece veladas enteras en tus rodillas, ronroneando satisfecho, feliz por hallarse contigo, y prescinde de la compañía de animales de su propia especie. Los gatos se complacen en el silencio, el orden y la quietud, y ningún lugar les conviene mejor que el escritorio de un hombre de letras. Es una labor muy difícil ganar el afecto de un gato; será tu amigo si siente que eres digno de su amistad, pero no tu esclavo.

THEÓPHILE GAUTIER

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‘… hay cosas menudas que defender / un gato y una mujer / y la fábrica de gindin / dependen en parte de mí…//’

BUNBURY


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Se dice que en Ulthar, que se encuentra más allá del río Skai, ningún hombre puede matar a un gato; y ciertamente lo puedo creer mientras contemplo a aquel que descansa ronroneando frente al fuego. Porque el gato es críptico, y cercano a aquellas cosas extrañas que el hombre no puede ver. Es el alma del antiguo Egipto, y el portador de historias de ciudades olvidadas en Meroe y Ophir. Es pariente de los señores de la selva, y heredero de los secretos de la remota y siniestra Africa. La Esfinge es su prima, y él habla su idioma; pero es más antiguo que la Esfinge y recuerda aquello que ella ha olvidado.

‘Los gatos de Ulthar’

HOWARD PHILLIPS LOVECRAFT

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El paraíso jamás será paraíso a no ser que mis gatos estén ahí esperándome.

- Epitafio en un cementerio de animales -

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KATARINA SOKOLOVA LA MUJER Y EL GATO

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‘ …Pongamos el ejemplo de su gata. Cuando Laura se divorció se quedó sola en un piso grande y se sintió triste. Deseaba que compartiera su soledad al menos algún animalito. Primero pensó en un perro, pero pronto comprendió que un perro requiere cuidados que no iba a poder darle. Así que se consiguió una gata. Era una gran gata siamesa, hermosa y mala. A medida que convivía con ella y que hablaba de ella a los amigos, el animal que había elegido más bien por casualidad, sin demasiada convicción (¡al principio había querido tener un perro!), adquiría cada vez mayor importancia: empezó a elogiar a la gata y a obligar a todos a admirarla. Veía en ella una hermosa autonomía, una independencia, un orgullo, una libertad de movimientos y un encanto permanente (a diferencia del encanto humano, siempre interrumpido por momentos de falta de habilidad y fealdad); veía en ella su modelo; se veía reflejada en ella.

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Nada importa si por carácter se parece Laura a una gata o no, lo importante es que la dibujó en su escudo y que la gata (el amor por la gata, la apología de la gata) se convirtió en uno de los atributos de su yo. Dado que muchos de sus amantes se sintieron desde el comienzo irritados por aquel animal pérfido y egocéntrico, que sin previo aviso bufaba y arañaba, la gata se convirtió en la piedra de toque de la fuerza de Laura; era como si quisiera decirle a cada uno de ellos; me tendrás, pero tal como soy de verdad, es decir con mi gata. La gata se convirtió en la imagen de su alma y el amante tenía que aceptar en primer lugar su alma si quería tener su cuerpo.’

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Capítulo de La suma y la resta

‘La Inmortalidad’

MILÁN KUNDERA

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enlazado en: Propio de nadha…

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- La concha del peregrino - (Concha Veneriae, Vieira, Venera…) - Símbolo e historia -

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‘… En el óvalo de esmalte / rectas sutiles, primores / de geometría en gracia, / la solución le dibujan, / sin error, a aquel problema / propuesto / en lo más hondo del mar…//’

Pedro Salinas

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Uno de los ocho emblemas de la buena suerte del budismo chino, utilizado en las alegorías de la realeza y como signo de viaje próspero.

*BEAUMONT, A.: Simbolismo en el arte decorativo chino. Nueva York, 1949

Este sentido favorable procede de hallarse la concha asociada a las aguas, como fuente de fertilidad. Las conchas según Eliade, tienen relación con la luna y con la mujer. El simbolismo de la perla está intimamente emparentado con el de la concha.

El mito del nacimiento de Afrodita de una concha tiene una evidente conexión.

* — Images et Symboles, París, 1952. (Traducción castellana en Taurus, Madrid, 1989).

Para Sheneider, la concha es un símbolo místico de la prosperidad de una generación a base de la muerte de la generación precedente.

* SCHENIDER, Marius: El origen musical de los animales-símbolos en la mitología y la escultura antiguas. Barcelona, 1946.

Con toda probabilidad, su sentido favorable relacionado con el agua es, como en el caso del pozo y de la botella, por una consecuencia obvia de la necesidad que el caminante y el peregrino sienten del agua, lo que explica su significado en las alegorías medievales.

‘Diccionario de Símbolos’

Juan ~ Eduardo Cirlot.

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Concha de azabache

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El otro símbolo exclusivo del culto jacobeo es la concha. Y, de igual forma, que hubo azabacheros para las higas, habrá concheros para fabricar y vender manoseadas, tenaces e indispensables vieiras de peregrino. Las dos corporaciones, de estatutos y personalidad muy parecidos, terminarán fundiéndose a mediados del siglo XIV. Sorprende esta decisión en organismos que hasta entonces se habían mostrado hiperestésicamente celosos de la propia independencia. ¿Agrupaban, quizás, a gentes de la misma cuerda?

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No parece imposible. Si la higa era mágica y sexual, sexual y mágica era la concha. Ambos objetos responden a filiación pagana. En latín, venerea viene de Venus, diosa de la fecundidad y patrona de los cabos, de los promontorios marinos, de los navegantes… Es la Cariño de los gallegos viejos, el numen femenino de Bares, del Ortegal, del Finisterre, de Muxía, de la última playa pisada por los mortales, del primer litoral encontrado por los sabios que escaparon al diluvio. Gran sacerdotisa del océano, manceba de Hércules, refugio de náufragos con chica en el caletre.

Y esa concha Veneriae dará en gallego vieira, que a muchos les parecerá propio de las vías, de caminos, del Camino, y que en castellano dejará un derivado popular -vera, fonéticamente orientado nada menos que hacia la verdad- y una voz culta: venera, que parece indicativo o imperativo de venerar. No me gusta hacer malabarismos con las palabras, pero ésta se las trae. Dueña de un significado muy concreto, apunta contemporáneamente a encrucijadas semánticas que parecen hechas a medida del Apóstol. Verdad, Venus, vía, venerar: he aquí las retaguardias conceptuales atrincheradas en el símbolo.

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Concha, venera indicativa del Camino en el suelo

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La concha, por si fuera poco, simula una mano extendida y, en cuanto tal, fue amuleto corriente por todo el orbe pagano. Higa, puño cerrado, sexo de mujer. Vieira: dedos abiertos, emblema del amor carnal. ¿Cómo no hilar convergencias?

Hay otra. En la Vida Nueva, Dante llama palmeros a los visitantes de Jerusalén, romeros a los de Roma y peregrinos únicamente a los de Compostela. Lo que en esta clasificación sorprende es la casualidad de que palmas y conchas - dos figuras emparentadas- sirvan de insignia casi común a los primeros y a los últimos, mientras los fieles encaminados a la ciudad de Pedro van como desnudos. Quiero decir: despojados de símbolos y, por ello, de antigüedad, de prestigio, de subconsciente, de vituallas sincretistas, de benevolencia por parte de Quienes moran en las alturas. Son los advenedizos del sacro deambular, los que carecen de meta y -en definitiva- de intención.

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La palma del palmero y la concha del peregrino repiten, floreándolo, poniéndole encarnadura, un símbolo aún más antiguo y universal: la pata de oca. En seguida haremos por desentrañarlo…

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Otros han visto en la vieira una imagen de los senderos del mundo convergiendo líricamente en el aleph de Compostela. Vale. Y vale también suponerla alegoría del bautismo, esto es, de evangelización.

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Falta un lugar en el tierra y un concepto en el mapa de las religiones o la filosofía al que no pueda llevarnos este yerto detritus empujado a las arenas por el vaivén del mar. Los budistas del Gran Vehículo incluyen la concha entre los ocho emblemas de la buena suerte y la interpretan como signo premonitorio de próximo viaje (no andan, pues, los bonzos tan divorciados de los jacobípetas). Eliade la entiende en relación con la luna y, por supuesto, con la mujer. Lo mismo hace Botticelli en el más famoso de sus cuadros. Scheneider la considera símbolo místico del bienestar de una generación conseguido a costa de la precedente. Es, también, vaso para apagar la sed y a ello atribuye Cirlot su popularidad entre los caminantes…

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La leyenda jacobea, tan hábil en buscarle a cada pieza una casilla, se apresuró a ubicar las vieiras en el seno de la santa madre iglesia e inventó una candorosa (y encantadora) fábula para justificar su terca presencia en el Camino:

La barca del Apóstol, arrastrada desde los bajíos del Ulla hasta el grado de Iria Flavia, habría aparecido con el estrave imbricado de pechinas. Otra versión casi paralela, humaniza el suceso al añadir que dos caballeros se adentraron cortésmente en el río para empujar la embarcación y salieron de él como arrebujados en un manto de conchuelas. Ben trovato, vive Dios.

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Así, de reliquia en reliquia, subiéndose al pescante de la imaginación ajena y sin parar mientes en fetichismos ni cristianerías, los avispados de turno vieron el negocio, lo organizaron, lo acapararon, se instituyeron en gremio o mester y una vez más arrebañaron para el César lo que del César no era. El trapicheo empezó con la manufactura de conchas artificiales vaciadas en plomo que por simple contacto sanaban -es un decir- a los enfermos. Tal fue el origen de la venera de ley, respaldada por un sello de las autoridades y con garantía de fabricación in situ. O sea: en Compostela…

‘Gargoris y Habidis’

(Una historia mágica de España)

Fernando Sánchez Dragó

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Surtidor con Concha

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1.

La concha, al evocar las aguas donde ella se forma, participa del simbolismo de la fecundidad propio del agua. Su dibujo y su profundidad de caracola recuerdan el órgano sexual femenino. Su contenido ocasional, la perla, ha suscitado quizás la leyenda del nacimiento de Afrodita, salida de una concha. Lo que confirmaría el sentido erótico del símbolo. Son innumerables las obras de arte, las Venus saliendo de las ondas, así como los cuadros de Boticelli o Tiziano que representan a a diosa del amor sosteniendo en la mano una concha o viajando <<sentada en un carro en forma de concha marina>> (TERS, 114). En la China la concha es uno de los símbolos de la suerte y la prosperidad. También acompañaba a menudo a la efigie de los emperadores, para traerles suerte y sobre para manifestar que son ellos la suerte del Imperio Medio.

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2.

Entre los aztecas (SOUM), Tecaciztecatl, el de la concha, es el dios de la Luna. Su símbolo, la concha marina, representa la matriz de la mujer y significa nacimiento, generación; la luna preside el nacimiento de la vegetación y de la vida en general. En la china se utilizaba una gran concha para obtener el agua de la luna, es decir el rocío celeste en tanto que elemento yin; el yang, el fuego, se obtenía del sol con la ayuda de un espejo metálico.

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Pero la luna está ligada a la tierra en su misma esencia: es decir, al interior de la tierra, a las fuerzas ctónicas que se presentan frecuentemente en forma de una antigua divinidad luniterrena. Lo mismo se observa entre los mayas, para quienes la concha simboliza el mundo subterráneo y el reino de los muertos. La forma de una concha añadida al glifo solar significa el Sol Negro, es decir el sol en su función nocturna, cuando visita los mundos de abajo (THOT).

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3.

La concha está así ligada a la idea de la muerte, en el sentido de que la prosperidad que simboliza, para un persona o para una generación, procede de la muerte del ocupante primitivo de la concha, de la muerte de la generación precedente. En el paelolítico superior (edad del reno), las conchas marinas, que figuran entre los aderezos mortuorios, <<solidarizan al muerto con el principio cosmológico Luna-Agua-Mujer, lo regeneran y lo insertan en lo cósmico; presuponen también, a imagen de las fases de la luna, el nacimiento, la muerte y el renacimiento>>(Breuil, en SERH, 37-38)

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En las islas del Pacífico occidental, B. Malinowski descubrió un singular comercio (kula) de conchas, que están trabajadas en forma de brazar (mwali) o enchiladas en collares (sulava). Este comercio al margen de otros intercambios, se asemeja más a una ceremonia ritual que a una transación lucrativa. Kula significa círculo, <<la misma palabra se aplica al viaje del alma de los muertos, que según tradiciones, van a la isla de Tuma, al noroeste de Boyuna: la patria…. de los mwali. Los mwali, amplios brazaletes tallados en la parte de una gran concha cónica, son tenidos por machos; viajan en la dirección del oeste y simbolizan la aventura humana cuyo término es la muerte. Los sulava, los largos collares de conchas rojas (tenidas por hembras) van del oeste al este; representan la impureza de la carne y la sangre catamenial, la encarnación, el descenso del alma a la materia, la fecundidad venida de los muertos. Estos talismanes del mar provocan el intercambio de bienes, la alianza de los hombres, su unión en todas las formas>> (SERH, 258-291)

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5.

La concha aparece bastante a menudo en los sueños, como una de las formas de la libido. <<La concha, que da nacimiento a Venus, es un símbolo típicamente femenino; desde un punto de vista realista, indica la forma del órgano sexual femenino y lo que puede nacer de él. El sueño, y también las asociaciones, no olvidan aludir al hecho de que la concha encierre algo delicado, que puede a su vez contener un objeto aún más precioso, la perla. El sueño que trata de una concha, tiene casi siempre un valor positivo>> (AEPR, 275-276)

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Cuando la concha evoca la ostra perlífera y la perla que ésta contiene se asocia con la oreja, a la cual se asemeja hasta el punto de que designamos con el nombre de concha la depresión más profunda del pabellón auricular.

Cuando la concha es el órgano de la percepción auditiva, instrumento de la percepción intelectual, la perla es entonces la palabra, el Verbo. Éste es, según Buckhardt, el sentido de la concha representada en ciertos mihrabs del arte musulmán. Recordemos que según la Rosaleda del Misterio de Shabestari: <<la concha es la palabra que decimos; la perla es la ciencia del corazón>>. En esta perspectiva la concha simboliza la atención a la Palabra.

‘Diccionario de los Símbolos’

Jean Chevalier & Alain Gheerbrant

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Peregrinas llegando a San Juan de Ortega

(del álbum del Padre Valdez)

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Y sigue la historia…

O sea: en Compostela. Pero a lo pillo, pillo y medio, y más aún en el Camino, razón por la que no tardaron en aparecer a su socaire ediciones facsímiles como piratas. Todo dios se lió a parir chirlas en aquella babilonia y a punto estuvo la peregrinación de quedarse en mero seminario de conquilogía. Nacarados iban los trotaconventos. Quien recogía en la bajamar ombligos de Venus para que las zorras se los plantaran en el ídem. Quién inventaba pocholísimas bomboneras de madreperla con tapa de carey montada en charnelas. Quién urdía triperos o chalecos entreverados de casidulina. Quien maquinaba puertas de doble hoja agarradas a una bivalva. Quien ofrecía fósiles pelásgicos con alboroto de oleaje en la barriga y a la punta una muñequita vestida de largarterana. Quien fabricaba bustos del Apóstol en oídos de caracolejo, boca de veneruela, napias de haba marina, mofletes de quelonio, ojos de aljófar pintado, pestañitas de sargazo, cráneo de taclobo, tonsura de ciprea, venas de coralina, dientes de fotuto y graciosamente asomada entre ellos -a modo de pecadora lengua- una zamburiña del Padrón o un berberecho teñido de licor de rosas. Y quién, para rematar lo que remate no tuvo, molía huesos de jibia despachándolos luego como salvado para gallináceas, colgaba chiqueadores del Caribe en los lóbulos de su entretenida o lunfardamente y con voseo evocaba la concha de la madre y de la madre de la madre, así fueran unas santas, del jodido peregrino que a naipes cubiertos se atrevía a cantar las veinte en copas mientras él arrastraba de as en una pulpería de Betanzos. Aquello era pues el batallón de los conchudos, el zoco de los conquoides, la universidad de los señores bachilleres en ciencias conqueiformes y, concha va, concha viene, los franceses -culinarios ellos- se descolgaron con la coquille Saint-Jacques, riquísima puñetita a base de besamela y mucho marisco mechado, mientras el Papa se olía que allí, para decirlo con palabras del buen Quijano ya no había milagro, sino industria, y raudo publicaba una bula concediendo - Nos, Obispo de Roma- a Compostela la exclusiva y patente de esos signa Beati Jacobi quae conchae vulgariter apellantur. Porque, vulgaris o no, el latín -ya se sabe- encubre las cosas, arremilga el digo en Diego, el coño en caro, y, si va de refranes, andaba cada loco -franceses, gallegos, anglosajones, macarras de esquina en el Sur bonaerense y sumos pontífices-, cada loco andaba, pues, con su tema, y en especial el vivo al bollo que arrieros somos. Así que los artistas de la concha - como los del azabache- cerraron progresivamente sus filas y sin tasa ni decoro dieron en exigir privilegios, patentes, tumbos, precintos, derechos de pernada exención de impuestos, alguacilillos, valija diplomática, sexo de los ángeles, seguridad social, que sé yo, gollerías, matones de sindicato, violetas de Parma, opción de repudio, y a fe que todo lo obtuvieron.

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Lo gracioso es que todavía en julio de 1207, y por medio de un documento titulado De adulterinis insigniis beati Jacobi, el poder temporal ordenaba a los obispos de España y Gascuña blandir penas de excomunión sobre las cabezas de cuantos por fe o comercio pusieran en peligro sus almas cosiendo a las esclavinas esas falsas insignias del Apóstol que suelen llamar conchas. Pero como Roma nunca ha escatimado rectificaciones, pocos años después -en el 1230 y a raíz de la concordia suscrita por los hombres de la vieira en presencia del arzobispo don Bernardo- se decidió que sólo podrían entrar en el mester quienes obtuvieran el fiat del Cabildo.

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En 1262, el papa Clemente IV, llegó al extremo de prohibir ex cathedra la adquisición de veneras fabricadas extramuros. En 1272 reiteró Gregorio X el entredicho… Ignoro si éste sigue en vigor. Probablemente, las conchas de hoy -esos cacharros souvenirs de plástico relamido, hidrocarburo al patchulí, fornica de colorines, escayola de protésico, vinilo de calcomanías o sintalux iridiscente- se importan desde Hong Kong, Jabugo, la refinería de Avilés, la Morge, las bodegas de Savin o el polo industrial de San Felíu de Guixols (si es lo que hay, y maldito lo que me importa). Pero, mirando al ayer, el simple de corazón se quedaba algo perplejo y como atosigado a preguntas. ¿A qué obedecía tanto proteccionismo? ¿De qué era escondite, antifaz, señuelo o cortina de humo la concha venera? ¿Por qué la rodeaban de misterios, codazos, guiños y murmullos? ¿Quién andaba entre líneas? ¿Quién era la sala de los botones? ¿Qué intereses creados o por crear justifican la intervención del Papa en insignificantes trifulcas de tenderos encoñados con lo que aún parecía una ciudad alegre y confiada? De nuevo, teólogos y marxistas (los unos y los otros de tapadillo) esgrimían cifras, gravámenes, porcentajes. De nuevo quedará en el aire el insuficiente, menguado sabor de esa respuesta. ¿Tan pingüe era el negocio? ¿Tan draconianos los arbitrios? ¿Tan abultadas las taleguillas con que azabacheros y concheros untaban a los señorones del palacio arzobispal? Que me cuelguen si en esta trapisonda no maúlla una falange de gatos.

‘Gargoris y Habidis’

(Una historia mágica de España)

Fernando Sánchez Dragó

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Venus de la Concha Mateo Bonarelli

- VENUS DE LA CONCHA - (1650 - 1652) - MATEO BONARELLI -

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El nacimiento de Venus pintado por Sandro Botticelli

- El nacimiento de Venus - (1485 - 1515) - SANDRO BOTTICELLI -

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La Venus de la Concha romana

- La Venus de la concha - (130 - 140 d. C.) - Estatua romana -

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Fuente de las Nereidas. Lola Mora. Buenos Aires

- Fuente de las nereidas - LOLA MORA - (Buenos Aires) -

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La Venus anadiómena de Tiziano

- Venus Anadiómena - (1525) - TIZIANO VECELLIO -

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Mural en la casa de la Venus de la Concha Pompeya

- Mural en la Casa de la Venus de la concha - POMPEYA -

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Venus anadiomene Esquivel

- Venus Anadiomene - (S. XIX) - ANTONIO MARÍA ESQUIVEL -

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- La Venus de la Concha - de Venanci Vallmitjana 1888

- La Venus de la Concha - (1888) - VENANCI VALLMITJANA -

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El nacimiento de Venus de Bouguereau

- El nacimiento de Venus - (1879) - William-Adolphe Bouguereau

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Venus en una concha

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Lucero del alba, Venus

Venus, el lucero del alba… de Vespero, el vestertino, el más luminoso de los luceros… en la Plaza de los Luceros de Alicante

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La luna y Venus

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Y así es como nacen las leyendas y los mitos…

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enlazado en:

1. EL CAMINO DE SANTIAGO (un viaje iniciático por la Ruta de las Estrellas)

2. ~ símbolo, simbólico & simbología ~

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Los pasos que se dan con la Gnossiennes nº1, nº5 y las Gymnopedias de Erik Satie, entre la muerte del último tango…

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‘Me gustaría saber que clase de música escribirán los niños que ahora tienen cuatro años.’

Erik Satie

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Joana Gorlach

. joanna Gorlach.

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Hoy me ha apetecido escuchar a Satie cuando empiezo a escribir. No, a escribir no, a pensar, porque lo que yo hago no es escribir. Escribir debe ser otra cosa. Escribir debe ser, quizás, algo dicho que quedó ‘inmortalizado’ en una frase celebre. Eso crees aunque no me lo digas. Algo a lo que tú le das valor sólo porque lo dijo alguien a quien otros muchos leyeron antes que tú y le dieron valor. Por ejemplo:

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Escribir es hacerse pasar por otro, escribir es dejar de ser escritor o de querer parecerte a Mastroianni para simplemente escribir, escribir lo que escribirías si escribieras..

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Y fíjate, esto lo dice Vila-Matas, el autor de ‘Suicidios ejemplares’. Morir…

Un día, el día de mi último cumpleaños, frente a una copa de Tia María en un local lleno de humo, Stanislaw me dijo :

‘Quiero que escribas cuentos para niños y que triunfes porque con el tiempo entonces yo podré sentirme orgulloso de haberte conocido’.

Y aquel fue el día en que Stanislaw comenzó a morir. La niebla, en que sin saberlo sus palabras me sumían, penetró por su boca y le mató. Pero dejemos a Stanislaw porque para hablarte de él tendría que buscar otro compositor, no sé cuál aún… Debería habérselo preguntado que para eso estudió musicología. ¿Con cuál te gustaría que escuchara tus palabras que nada significaban? ¿Con cuál quieres que imagine aquel sol que decías nacía por el Sur? ¿Por qué Sur?, ¿acaso habías perdido el Norte?

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Y a mí, ahora que sólo escucho a Satie, la Gnossiennes nº1 para piano no me apetece ir más allá de este ártico círculo polar. Esta composición es Pésimo Malasaña, los largos pasos con los que avanza mientras atraviesa el tramo del parque. Ha aparecido de improviso, amparado por las sombras del sendero oscuro. Unos segundos después de Candela Luminosa que lo primero que ha visto ha sido mi pelo corto y se ha mostrado decepcionada.

- ¿Por qué te lo has cortado?

- Porque tenía que hacerlo. Se me estropeó al rizarlo pero ahora crecerá más sano. ¿No te alegras por mí?

- Sí, pero…

- ¿Me encuentras fea?

- Marian dice que sí, que a ella le gustaba mucho más con la melena.

Para eso son niñas, para ser sinceras. Pero Candela dice que no, que no estoy más fea, sólo distinta, que ahora lo que parece es que tengo mucho más pelo (se refiere al volumen) y que soy de otra época: ‘… de los años 70′.

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Mar�a

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Y yo me pregunto si las dos estaremos pensando en María Schneider en ‘El último tango en París’ porqueCandela es sorprendente y no me cuesta nada imaginarla como una prolongación más dulce, más inocente, más soñadora de la Gnossiennes anterior. Sí, Candela es ahora mismo la Gnossienes nº5; y le pido que no se acerque a mí porque estoy enferma, que la quiero por lo menos a medio metro de distancia y que desde luego no podemos besarnos. Su padre le silba y le dice que entrará en el bar. Ya hace meses que no le permito que se me acerque. No quiero tener que enfrentarme a su miedo. Soy cobarde. Me pongo en su piel y me planteo cómo puede sentirse él mientras una mujer como yo, lo que ahora él debe pensar que soy yo, abraza a esa niña, la sienta en su regazo y la estrecha contras si. ¿Qué hará luego con ella después de que la toque?, ¿la desinfectará como si fuera uno de sus instrumentos quirúrgicos o tal vez le pedirá a su enfermera que lo haga por él? Sí, seguro. Él, el mismo día que me dijo aquello del asco mayúsculo y creciente que le provocaba ‘el asegurado’, me reconoció que era una persona muy capaz y de su absoluta confianza. Me dijo que no sabría qué hacer sin ella… que sin su enfermera estaría perdido. Morir… querer morir. Eso ocurre cuando le supongo perdido.

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Y esto sucede de viernes aunque es sábado cuando lo escribo y mi estado anímico es intermitente.Parpadeo como una luz naranja, y voy y vengo como una fiebre. Y la tarde es perversa, perversa y divertida. Me río de los celos de Guernika. Me río en su cara y no me compadezco. Pudo elegir apurar la copa, ¿no? Pero no lo hizo. Eligió fingir que el vino, nuestro vino, le sentaba mal a su hígado. Es un enfermo de su debilidad mental y por eso no me da ninguna pena.

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Más tarde, mucho más tarde suena el teléfono. Es Nora. Quiere contarme que los ha visto y que nada ha cambiado, a no ser el juego. Se saludaron por primera vez. ‘No hubo esas miraditas y esos jueguecitos suyos de siempre’ -dice. ‘Los dos íbamos con nuestras hijas, los dos tan normales por fuera… Pero somos igual que tú, todos lo somos por dentro’… ¡Vaya por dios, qué circunspectos!

- No, espera -le digo. ¿Tú cuando te has comportado como yo?

- Nunca’ -dice. Pero porque a mí no se me ocurren esas ocurrencias que se te ocurren a ti.

¿Y le parece poca la diferencia?

- … Y estoy tan sucia como tú sólo que yo lo oculto, lo mismo que él.

Entonces no sé qué más quiere decirme pero trata de lo mismo. De lo mucho que los iguala el mundo, que los unen sus vidas sociales: padre, madre, esposa, marido, médico, auxiliar, aburridos… y lo al borde de él que estoy yo, a punto de caerme. Y es cuando no la soporto más y le cuelgo el teléfono enfadada. Y no sé ni siquiera que fue lo que le dije al final pero estoy cansada, muy cansada, tan cansada que ni me había dado cuenta de que estaba llorando. Y me pongo a leer uno de esos artículos que he reservado para cualquier otro momento, para un momento mejor, en un intento, quizá, de obviar el llanto y es curioso porque dice:

‘Paul, es un americano de mediana edad, que vive en París, cuya mujer, Rose, acaba de suicidarse.’

Y el tema es sospechosamente recurrente, y entonces empiezo a pensar que sería una buena idea eso de mezclar las muertes de ficción, con las muertes de la realidad; y luego leo una frase, es una versión de un verso de Baudelaire:

‘Soy un oasis de horror en mitad de un desierto de aburrimiento’

Y Luis Muiño dice sobre eso que es así como se siente todo el mundo, que todos nos sentimos culpables y que todos hemos cometido nuestros ”crimenes” por escapar del aburrimiento. Y eso ha sido el detonante, me doy cuenta ahora… Nora dice: que todos somos iguales, que todos somos sucios por dentro. Pero mira, eso que lo diga por ella, y por quién quiera, y por él si le apetece pero no por mí, ya no por mí. Yo no he trabajado tanto conmigo por dentro para seguir considerándome un horror. Y desde luego no me aburro. No tengo ninguna capacidad de aburrimiento.

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Y amanece el domingo y ayer soy asquerosamente feliz.

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Pero Satie , Gymnopédies nº1. Era Salvador.

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Nos íbamos ya cuando yo le digo que tiene que leerse a Bolaño. Y saco el libro de ‘los detectives salvajes’ y he percibido con claridad que sus pupilas se han dilatado y me sonríe. Empezamos a hablar un poco de libros antes del verano. Él me preguntaba lo que leía y yo le comentaba, y allí es el único que parece interesado en la lectura y es esa música, y es así: tranquilo, plácido, no recargado, y tiene los ojos violetas, unos ojos preciosos en los que hay que fijarse para averiguarlos y … antes venía siempre con ella.

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Yo creía que eran novios pero sólo eran muy amigos. Y ella es una chica muy atractiva, una mujer alta y plácida, como él. De hecho trabajan juntos. Son veterinarios y cuando yo creía que eran novios me extrañaba que él me mirase de aquella forma. A veces tenía la sensación de que le gustaba pero un día hablé con él y me pareció un idiota pretendiendo ser amable y distante a un tiempo. Y por eso no lo intenté más. Puede que él que ella estuviera cerca influyese. Ya se sabe, la complicidad… hasta que empezó a preguntarme por mis libros. Y llegaba más pronto, y yo estaba sentada sobre el muro y generalmente hacía sol y además a mí era otro quien había comenzado a llamarme la atención. Un chico muy indómito aquel que ya no regresó…, tal vez porque se asomó aquí y leyó todo esto y tal vez él si piense que yo aunque diga que no, si que soy un ‘oasis de horror’.

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Y le cuento que este ejemplar de ‘Los detectives Salvajes’ es de la biblioteca pero que me lo voy a comprar porque es un libro que ya sé que voy a querer tener y que te engancha, te engancha desde la primera página, y que si quiere, cuando me lo compre y me lo lea se lo dejo; y él me dice que mejor que no porque no tiene demasiado tiempo y lee muy lento y ahora está leyendo uno de Mercedes Salisach. ¿La conoces? -pregunta como si dudara de que fuera a conocerla. Y yo le digo que sí, que de nombre, que incluso cuando me llevé a Bolaño estuve tentada de de llevarme también ‘El volumen de la ausencia’, que es un libro que trata de … Y él sonríe más, y sus pupilas se han dilatado todavía más y abarcan todo el violeta del ojo pero no son moradas como el miedo, ni las siento negras como el dolor; y me callo porque ha anochecido y ya se sabe de noche… Y desde luego no le cuento que ahí, en ese libro, fue justo dónde dejé mis últimas tangas abandonadas con mi número de teléfono escrito, y que de momento se acabaron los experimentos… Y él me dice que el libro que él está leyendo no se llama así, que se llama…

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No recuerdo cuál título me dijo que era y lo del argumento es nebuloso. Le miraba más que le escuchaba y le propongo que nos los intercambiemos, y él me dice que bueno y nos despedimos, y él parece que no quiere acabar de irse pero se va y yo le envío un mensaje a Guernika que mira su móvil como si ya hubiera recibido uno pero se sorprende cuando le llega el mío.

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¿Y esto?, ¿de quién será? Y soy yo: ‘un beso idiota’, le digo. Y se alegra, se lo he notado, y J. ha estado allí mientras hablo con Victor Salvador y nos escucha, y debe parecerle rara, rarísima, mi manera de desdoblarme. Con él fui sólo soberbia y distante y estúpida, sobre todo eso; y sobre todo cuando le dije aquello: ‘Yo me aburro con suma facilidad de todo. Y hay muy pocas cosas que me interesen en esta vida’. Y lo peor fue el tono que empleé para decirlo, y ahora, de repente, soy amable, insospechadamente, con ese chico que se va y hasta parezco menos infame y mucho menos infalible. Pero él sólo es un gilipollas, un cretino, alto, sólo eso, alto y con pinta de marques de noveleja rosa de las mi bien querida Barbara Cartland, que supongo debió de ser una mujer entrañable… o por lo menos así la experimentaba yo.

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Y al día siguien Victor Salvador regresa y jugamos juntos, de compañeros y a veces cuando hacemos un tanto yo le tiendo la mano para chocarla y ha sido tierno conmigo en esos instantes…

Tierno como Satie. A Salvador le gustan los gatos como a mí. Eso lo sé y lo mismo que hay amos de perros, estamos los ”dueños” de gatos, más independientes, más solitarios, mas leales a nuestros principios, menos traidores a nosotros mismos.

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Y eso sucedió después de que viera al policía municipal, y luego cuando nos marchábamos empapados, yo y otro compañero, me he fijado en un hombre que nunca había visto. Está de perfil a la puerta de un establecimiento hablando con propietario y yo debo de estar horrible. Me ha llovido encima durante más de una hora. Son cerca de las nueve de la noche y él se gira justo cuando ya creí que no me vería, y me ha clavado los ojos durante uno segundo y yo le he gritado pero he seguido caminando creyendo que estaría horrible… Era un motorista porque vestía como ellos, y aquella era una tienda de repuestos para vehículos, y me gustaría que me hubiera seguido porque metros más adelante mi compañero se fue por otra calle y yo seguí caminando pero sola, hasta que me apague en alguna esquina como lo hace ese fragmento de Satie que Víctor Salvador me trajo a la memoria

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enlazado en: De los secretos y lazos de lo invisible…

- ZORA - (Las Ciudades Invisibles) - ITALO CALVINO -

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Más allá de seis ríos y tres cadenas de montañas surge Zora, ciudad que quien la ha visto una vez no puede olvidarla más. Pero no porque deje, como otras ciudades memorables, una imagen fuera de lo común en el recuerdo. Zora tiene la propiedad de permanecer en la memoria punto por punto, en la sucesión de sus calles, y de las casas a lo largo de las calles y de las puertas y ventanas de las casas, aunque no haya en ellas hermosuras o rarezas particulares. Su secreto es la forma en que se desliza por figuras que se suceden como en una partitura musical donde no se puede cambiar o desplazar ni una nota. El hombre que sabe de memoria cómo es Zora, en la noche, cuando no puede dormir, imagina que camina por sus calles y recuerda el orden en que suceden el reloj de cobre, el toldo a rayas del peluquero, la fuente de los nueve caños, la torre de cristal del astrónomo, el puesto del vendedor de sandías, la estatua del ermitaño y el león, el baño turco, el café de la esquina, el atajo que lleva al puerto. Esta ciudad que no se borra de la mente es como un armazón o una retícula en cuyas casillas cada uno puede disponer las cosas que quiere recordar: nombres de varones ilustres, virtudes, números, clasificaciones vegetales y minerales, fechas de batallas, constelaciones, partes del discurso. Entre cada noción y cada punto del itinerario podrá establecer un nexo de afinidad o de contraste que sirva de llamada instantánea a la memoria. De modo que los hombres más sabios del mundo son aquellos que conocen Zora de memoria.


Pero inútilmente emprendí viaje para visitar la ciudad: obligada a permanecer inmóvil e igual a sí misma para ser recordada mejor, Zora languideció, se deshizo y desapareció. La Tierra la ha olvidado.

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ITALO CALVINO

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Delvaux y la imagen escalofriante de esas mujeres

- The Village of the Mermaids - (1942) - PAUL DELVAUX -

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Un cuadro de Delvaux para Zora.

Este siempre me ha provocado una sensación especial: me apetecería zarandearlas por los hombros para que despertasen… Es esa inmutabilidad de ellas. Como si se hubieran resignado a la tristeza de un destino inmóvil. Y más que nunca, aquí Delvaux pinta maniquíes sentados en sus sillas unos a la sombra y otros al sol… a los afueras de un pueblo, y ese hombre a lo lejos que se va… un viajero aunque también podría ser yo. Porque pienso que yo me iría así…

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Zora es la cuarta de la serie: LAS CIUDADES Y LA MEMORIA

EL PROBLEMA DE CANDELA LUMINOSA

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El problema de Candela Luminosa es que crece en un hogar dónde la comunicación no es clara y las emociones reales que existen no pueden salir a la luz; así que probablemente esa fuera una reacción aprendida. Digamos que su madre no ama a su padre, y cuando ese hombre sufra un daño o tenga un mal día, sencillamente se obviará ese sufrimiento; y en el caso contrario, lo mismo: ‘Mi esposa es una petarda’… con todo lo que ello conlleva.

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Lilya Corneli - fragmentos de mujer rota -

Lilya Corneli

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Luego, delante de la niña, jugarán a ser una familia pero con un lenguaje artificial, y crearan esa especie de ‘monstruo’, que sólo es porque es lo único que le han enseñado a ser; por ejemplo que los gitanos son una raza inferior, y que si una mujer de esa etnia recoge tu pelota del suelo de la carretera y te la tiende, con una sonrisa, tú no puedes tocarla porque está sucia. Esa es la educación que ha recibido Candela … y desde que nació no ha visto otra cosa que gentes que emiten constantemente dobles mensajes y que no se quieren. ¿Entiendes? No le enseñaron a tener corazón; sólo una coraza.

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enlazado en De los secretos y lazos de lo invisible…

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- Algunas esfinges ni siquiera escuchan tus respuestas - LILYA CORNELI -

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‘Un verso non avala un aprecio…’

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Imagen de Lilya Corneli

web: Lilya Corneli

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Un verso non avala un aprecio

A anguria efímera dun intre.

Teño grilos nas veas

E un calor subindo polo peito

Na ferruxe dos días

Na ferralla das guita