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i) CEREBRO Y CANNABINOIDES (o la vida cuando la droga antigua se sustituye por otras…)

(PÁGINA EN ELABORACIÓN)

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- Las drogas en mi adolescencia y juventud -

En mi casa, de mi padre fue el mérito, consiguen que si alguna vez las pruebo…


- La Petición - i - enero/ 05

Él no conoce ni mi voz, aunque sí mi aspecto físico (alguna fotografía se lo dijo). Yo conozco de él su voz (en algún lugar me la encontré) pero no su aspecto físico real…

- Un sueño profético -

La sorpresa fue cuando en la cita real … esas sensaciones tan Extrañas y Extremas fueron las mismas que viví. Insospechable.

- LA ANSIEDAD -

Leo, releo, han transcurrido tres años desde aquello pero todo sigue oloroso y fresco en la alacena de la memoria. Como el aroma de la noche perfumada ayer en el callejón

♦  - Llamando a su puerta -

‘La habitación obviamente es la 13 y no sabes lo que me gusta que llueva’

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La cita del 20 de mayo con EL HOMBRE DEL TATUAJE

‘Sólo necesito una cama y una ventana’

(SMS)

Buscando unas ventanas… ¿cómo te apetecen? ¿así? ¿qué se vea todo lo que ocurre? Trato de dar con alguna que te guste… pero no sé cómo de cómodas te parecen estas… a mí me encantan porque nos imagino perfectamente ahí pero y ¿tú? … ¿te ves en ellas? ¿o prefieres algún otro tipo de ventana? ¿Has visto tú alguna que te guste?

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junio/ 05

- Guía para encontrar el orden en la experiencia del desconocido y el antifaz -

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En brazos de la mujer madura - i - a, 24 de diciembre/ 2005

En brazos de la mujer madura - ii -

iii. En brazos de la mujer madura…

… Él quiso ser desnudado. A ella no le apeteció hacerlo. Ella quiso que se desnudaran solos. Empezó así. Con muchas babas y un cambio radical por parte de él en cuanto se excitó. Perdió su timidez. Y empezó a babarla. A ella no le gustó. Pero él la metía bien. De repente ella empezó a sangrar. El polvo era brutal y no pudieron acabar. El se asustó mucho. Ella se fue al baño para parar la hemorragia pero no sabía con qué. Utilizó mucho papel higiénico. Y no era la regla. Llévame a un ambulatorio… le dijo. El cada vez más asustado y sintiéndose más culpable. Ella ya sin pedo silenciosa en el coche. De repente se dio cuenta de lo gracioso que era todo y le dio por reírse a carcajadas. Fue en una curva. Le pegó a él un susto de muerte y casi se matan…

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El amor…

19 febrero/ 06

El Amor no es un inframundo ficticio de cinabrio. Eso deberíamos dejárselo sólo a las antiguas reinas mayas. El Amor es algo más natural que toda esa falsedad construida sobre el miedo escénico y el mito

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abril/06

La primavera de Verona

i. La primavera de Verona…

ii. La ayuda del destino…

iii. Carpe Diem Mujer o la historia de aquel Carpe Diem…

iv. El significado de aquella ramita de ciprés…

v. Vagabond Ways…

(v. Intermedio con tijeras…)

vi. Incarceration of a flower child o Mariana llena de fe…

vii. Después del sexo el masaje en los pies o el arte de la reflexología podal…

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10 comentarios to “i) CEREBRO Y CANNABINOIDES (o la vida cuando la droga antigua se sustituye por otras…)”

  1. Y claro, me acuerdo de tus primeros correos, los pocos que cruzamos antes de encontrarnos nosotros. Yo te decía que no quería molestarte porque me imaginaba que eras un hombre muy ocupado pero en el fondo lo que no quería era crearme ni crearte ninguna expectativa y tenía muchísimo miedo a decepcionarme. Pensaba que cuanto menos supiera, menos importaría lo de tener que salir corriendo llegado el caso… y me parecía que podía ocurrir, que nos podía ocurrir a cualquiera de los dos; así que te evitaba pero la semana final y anterior a nuestra cita me leías más y me dejabas más comentarios y me decías en privado cosas como: ‘COMUNICAS SIEMPRE. ERES MARAVILLOSA’… y yo, ya sabes, detesto eso de los halagos pero de ti me los creí porque me gustaba creérmelos


    (Escrito en una carta en negrita de Julio/ 05)

  2. ¡Te creía, tío, te creía, te creía y no pensaba que cuando me decías eso me estuvieras halagando o mintiendo! pero luego nos conocimos y empezaste a hablarme de monolitos… ¿me sigues? Una vez dijiste que la gente que a ti te admiraba eran aquellos que no iban de nada, que no se inventaban nada, que escribían lo que llevaban dentro, los que quizás se vertían o se derramaban en las letras, y nombraste a Anais Nïn, entre otros, también a Cain, por segunda vez, sí y luego estamos en Cefontes, tú te has traído un libro de Anais Nïn, a lo mejor pensabas que yo la había leído y la admiraba y por eso me dedicaba a plagiar su estilo pero lo mío no fue así, comenzó como lo de ella, me imagino, por necesidad vital; es cierto que no era la primera vez que me habían hablado de ello pero me era indiferente porque mi conciencia estaba tranquila, ni siquiera había leído una sola de sus páginas, y yo no estaba calcando ningún estilo, y hablaste de Cecilia y me dijiste que te aburría porque era monolítica y en ese mismo momento añadiste a Anais Nïn a la lista de quienes eran para ti monolíticos y me sembraste de dudas, ¿ por cuánto tiempo lograría yo resultarte caleidoscópica? ¿Sobreviviría en tu interés siquiera a esa cita? Pero bueno tampoco es que tú estuvieras resultando la octava maravilla, así que eso sí que ya me la traía muy floja a mí. Y bueno te empeñaste en justificarte

    (Escrito en una carta en negrita de Julio/ 05)

  3. Y bueno te empeñaste en justificarte. Y yo dije para mí: ¡menudo fantasma el neuropsiquiatra este y conmigo que no cuente para la próxima porque este punto a mí no me ve más el pelo! ¡ah y se me olvidaba! ¿pero te lo cuento, ¿vale? Es lo del silencio… Tú me habías prometido por correo y hablado de ello en tu periódico que en Cefontes sería todo silencio y nada más que entre por la puerta empezaste a hablar y querías que hablase yo, me decías: ‘No conozco tu voz todavía’ ‘Háblame’ ‘Dime algo’, y yo ni muerta te hubiera dicho nada porque estaba impresionadísima… no eras pero para nada como me esperaba, no me gustabas en absoluto, a lo mejor a ti te ocurrió igual, que me viste bajar del taxi y te espantaste y por eso no te empalmabas, no lo sé, nunca nos lo dijimos. Y yo sólo pensaba para mí: ‘ pero bueno no podrás callarte un rato tío’ ‘dijiste que habría solo silencio y gemidos’ ‘ pues ya veo yo, ya, el plan’ ¡Joder, me pareció pero FATAL lo de la falta de silencio! Y ahí fue dónde me formé la idea de que eras un mentiroso, en las primeras impresiones ( y hasta hace un par de días no decidí aceptar y asumir que sólo eras, como me asegurabas, un puto cavernícola).

    (Escrito en una carta en negrita de Julio/ 05)

  4. Vale, eso es importante que te lo cuente y vas tú y empiezas con lo de las explicaciones… ah no, ah no, espera es mucho peor de lo que recordaba: nada menos que se te ocurrió decirme eso de que era la tía más guapa con la que habías estado nunca… y que claro, como era tan guapa tenía que estar yo así como superacostumbrada a que todos los tíos diesen gatillazo conmigo, ¿entiendes? y ya te pensé el doble de mentiroso pero bueno como después de todo me habías caído en gracia y me había fijado en tus labios y les había cogido gusto, eran muy sabrosos y muy sensuales, los labios de hombre más sensuales que he besado, y en el pendiente, y en lo mucho que le gustaba a mi lengua encontrarse con él y en que aquello de la calva estaba resultando toda una aventura por el mundo de la sensación y para mis dedos y mis manos (es que hasta se te ocurrió nada menos que decirme que te rapabas todos los domingos la cabeza por mí, joder, por mí), y tu cuerpo con sus olores y sabores y su tamaño y forma me decía cosas muy muy excitantes y apetitosas… pues cuando me dijiste aquello de que nunca te había sucedido tal cosa y que hasta ibas de chulillo por la vida y que hasta me tendría yo que pegar con un canto en los dientes por ser la culpable de tamaño gatillazo o del prodigio de que te ocurriera, pues bueno como me habías caído en gracia me dije: ¡joder por lo menos es simpático el cabronazo este pero menudo embaucador y menudo morro que le echa! (aunque imagino que el descrédito que me causa a mí la peña de tu profesión, influiría algo para darte pátina… lo digo por lo del rol porque en aquel momento si que se te ocurrió irme de neuropsiquiatra)

    (Escrito en una carta en negrita de Julio/ 05)

  5. Y bueno que si me lo explicabas… ¿te apetece escuchar mis motivos?… y fue cuando me hablaste de lo de Sri-lanka y de irte a hacer duelos y de que te lo estabas pensando y creo también fue entonces cuando me dijiste lo del libro… y que por eso te había ocurrido aquello y allí no había nada, chico pero nada de nada por mi parte. ¡Hombre! no era como para salir corriendo pero tampoco daba la cosa para tirar voladores. Aunque un momento, me gustó eso de la delicadeza… eso de preguntarme lo de la cena, de no tomar decisiones sin mí y por mí, lo de la posibilidad de compartir un taxi al día siguiente y noté que eso me sensibilizaba, esa manera de ser tuya (nunca había conocido a nadie como tú, eso era seguro) y sentí por supuesto la necesidad de alejarme por primera vez de ti… fue entonces cuando fui a la ventana y la abrí y luego viniste tú y te asomaste y sólo recuerdo que ya no te trajiste tu rol y que había algo en mi estarme de puntillas, que todo lo que no había habido antes sucedió en aquel momento en que respiramos juntos el frío y sobre todo me sentí muy pero que muy cómoda… ya ves, los dos allí desnudos y yo contándote lo del taxista; ya derrochando nuestra libido en las galias equivocadas… No sé, pero recuerdo que hubo ternura en aquella ventana :)

    (Escrito en una carta en negrita de Julio/ 05)

  6. Me dijiste en aquella cena de Cefontes que tú tenías cinco exigencias… que la mujer en cuestión fuera independiente, que fuese guapa, que estuviera buena, que fuera muy inteligente y sobre todo que estuviese sana psíquicamente…

    Diana Blok, cuyas fotos de madres con hijas te parecían un prodigio de la naturalidad y que eran un claro eco a otra mujer… y entonces sufro el primer ataque de pánico, porque yo lo relaciono, no sé si equivocadamente, pero creo que no con ese eco… Y hoy sé que lo fue, sólo pánico, miedo a la pérdida, y sé que eché a correr provocando una desbandada y llegó Cecilia B. (fue dónde te hice perderte o te perdí… me lo dijiste) y entonces tampoco eso estuvo mal porque dimos un paso más allá y fue cuando me contaste aquello de tus psicópatas, que habías tenido relaciones sexuales con tus pacientes para tomar contacto con ese lado tuyo psicopático y ufff… ¿Pero tú no decías que a ti no te atraía las gente que no estuviera sana y equilibrada mentalmente? Y joder, me gustabas más por confiármelo pero en resumidas cuentas, la historia era que después de todo, yo, si que podía estar como una puta regadera y que te gustase no probaba nada, sólo que me deseabas…

    asunto-carta-en-negrita-iv/

  7. él cree que aquel rato que nos fumamos en la playa, yo por fin me abrí y si que me abrí pero no de esa manera en que te abres a otro porque vas a quererle… me abrí porque empecé a hablarle de todo el ”dolor” acumulado y de ”las recriminaciones” que aún no he sido capaz de exteriorizar contigo y era lo que la maría de repente me permitía… ‘¿Sabes?’, le decía… este hombre tiene una polla estrecha y pequeña y la primera vez que estuve con él creí que era un monstruo que se dedicaba a citarse con mujeres que se habían formado unas expectativas tremendas acerca de lo que sublime que podía ser encontrarse con él para estudiar sus reacciones, porque aquello que yo besaba con mis labios era inexistente y él se reía. ¡Joder tío! Tardaste muchísimo en decirme que te ibas a correr porque estabas excitadísimo y que ni siquiera eras capaz de tener una erección. ¡Ah bueno! dije yo, no está teniendo una erección, menos mal… ¿Pero sabes?, le decía a Klaus, que aquella misma madrugada me enamoré de él, del hombre de la polla pequeña y estrecha, sólo que yo no lo supe entonces, no lo supe hasta que tú y yo estuvimos juntos y me diste a fumar de tu boca y era incapaz de sentir lo mismo… y mira que he fumado con klaus…

    asunto-carta-en-negrita-i/

    ¿era mágica o pensaste sólo que estaba loca? Yo entendía que estábamos dando un paso pequeño para la humanidad pero uno muy grande para Nosotros, casi como si pisáramos la luna y klaus fue eso, una marioneta, un kent, no sé joder… luego no me sentí bien por haberme comportado así con un individuo pero mucho más tarde. Justo después de que te escribiera aquel correo contándotelo… Y tampoco te dije cómo fue que me preparé el camino en Madrid, porque yo tenía clarísimo antes de salir de aquella habitación que iría a Madrid y que allí habría alguien que nunca conocería y luego que follaríamos en lugar público y entonces le propuse a Klaus algo. Le dije, no te veré y no habrá ningún último abrazo. En el momento que entre en la ducha tienes que prometerme que no harás porque te vea y cuando aceptó y le costó muchísimo renunciar a que le viera… le dije, verás… un día iré a follar en un lugar dónde se folla al aire libre en Madrid y te enviaré un mensaje horas antes… dándote la referencia del lugar y tú única oportunidad será la de contactar conmigo allí. Yo no te conozco, así que es sencillo puedes tratar de gustarme, yo no sabré que eres tú y si logras que te deje penetrarme entonces podrás hablarme y yo sabré que fuiste tú…

    asunto-carta-en-negrita-vi/

  8. Ya sé que te intereso, ya sé que soy importante para ti y que sientes cosas intensas y especiales por mí… no le pongo otras etiquetas, no quiero hacerlo pero me tratas como a las flores y eso me encanta. Y está lo que lo mueve todo: el deseo. ¿Cómo si eso fuera poco, no? En un mundo dónde los pacientes pagan 10.000 pelas la hora porque se mueren de asco y al que muchos llegaron por matar sus deseos, por dejar de creer en ellos, por pensar que el no conseguirlos o el poder perderlos les haría más daño que él que luego terminaron por hacerse a si mismos, con tanta postura e impostura cobarde.

    Hubo un momento en que tu mirada cambió. Se hizo deliciosamente perversa, entonces empezaste a darle vueltas a mi clítoris, a hacerlo de una determinada manera, ” a espachurrar mi clítoris como si fuera el botón amarillo de una margarita deshojada” y yo supe lo que me estabas diciendo, que me habías leído, que se te había quedado grabado aquello y que desde aquel instante me deseaste (eso no lo sé, no sé si pudo ser antes, ni cuánto antes) y deseaste que yo llegara a desearte tanto como te deseo ahora. Y eso, eso era exactamente y no ninguna otra cosa lo que estaba buscando, esa clase de sensación, de Comprensión… no hay ningún frío análisis en ello. Hay conocimiento y saber valerse o usarse de él, en bien propio, por supuesto pero también en el ajeno, para el placer compartido… para eso escribo lo que escribo, para eso llevo lo que llevo desentrañándome… tanto tiempo, para que me ayuden a llegar dónde yo no puedo llegar sola, para que apareciera alguien en mi panorama desolador que me empujara más allá, ¡jo-der!, más allá, para mirar al otro lado… y ese alguien tuve suerte (aunque sólo relativamente, creeme porque te juro que no he parado de peregrinar desde que decidí encontrarlo, allá por mis 26 años) y estas siendo tú: once años más tarde.

    Tampoco es cierto que me refiriese solamente a ese tipo de Comprensión de ‘espachúrrame el clítoris’. No que va, es por toda tu Comprensión, y comprensión… pero imagino que ya lo sabes aunque no te lo diga. Es que yo no sé decir las cosas como tú. Yo no sé escribir eso que has escrito por ejemplo hoy, y que habla, me habla todo el rato de tu comprensión. Me pareces un regalo, y a ver cómo me las apaño yo para ir entrando en tus cosas y hacerte sentir como tú me haces sentir a mí con esas cosas de apariencia tan sesuda que escribes… Y no es sólo que me trates como a las flores… es que te das como las flores.
    más besos.

  9. SE

    ESTÁ HABLANDO DE LA SEGUNDA VEZ CON LA PRIMAVERA DE VERONA:

    sobre aquella cama del domingo, ese frío, ese frío que quema que quema, que quema, que es tanto calor… tanta Intimidad que quema.

    pues ya que no me dejas verte… haz que te sienta … y eso significaba que yo lo estaba dando todo, todo lo que podía sentir mi piel y mis nervios a flor de piel y él no me sentía… Quería ser sólo piel con él pero no llegó a sentirlo… y sin embargo la otra tarde fue lo que sentí… que era maravilloso porque sólo estaba siendo piel,…

    Una lluvia dorada, un polvo mágico, Y la Danae de Gustav Klimt con sus medias sobre la cama… aunque cuando él le dijo: ‘Estás super-sexy así con las medias…’ Fue cuando ella le chupaba la polla y hablaban… ella entonces la soltaba de la boca pero no de las manos y seguían hablando… de Lady M. por ejemplo, que tampoco tenía nombre… qué tonta he sido… No me di cuenta. Esta vez sí que no me di cuenta de nada… y estaba allí con mi Diego particular… Y luego sí, luego me dijo que le había hecho gracia porque le parecía que se la agarraba como si fuera un micrófono y qué risa… Bueno y qué iba a decir, no sé pero se me está notando que lo estoy recordando Todo…

  10. ES LA MISMA CARTA PERO AQUÍ CUENTA LO DE KLAUS Y MEZCLA LA PRIMERA CON LA SEGUNDA VEZ

    Es fácil quemarse con el fuego, es muy fácil. Porque te das cuenta ya te has quemado. En cuanto sentiste por primera vez que aquello era el Fuego.. ya te habías quemado. No juguemos con fuego, le dije. Pero yo ya me estaba quemando. Creo que fue entonces cuando me penetró con su polla. Estábamos jugando. Yo ya había decidido que era demasiado peligroso, que así, si le dejaba sólo me colgaría yo pero no lo pude evitar… él quería estar dentro de mí y yo no podía querer otra cosa que no fuera eso… luego fue cuando me pareció que sacármela de dentro para dejarle coger los preservativos era como recorrer quince kilómetros pero por un desierto sin agua y bajo el sol.

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    Pensé en Klaus otra vez en es momento. Pensé en aquello de los preservativos… lo que escribió… que estaban lejos los bastardos y que por eso no se los puso, por no dejarlo, y siguió y siguió … y yo me cansé tanto… porque aquel tipo es que era realmente incansable y por supuesto no era él. Eso sí se lo conté la semana pasada en aquellos correos. Lo que me ocurrió con Klaus. Aquello de que vi a otro, que tenía en la imaginación a otro… que pensé que era otro… y Cuándo me di cuenta de que era a él… Pero no que tenía que haberme dado cuenta cuando el cuerpo de Klaus cambió y se hizo delgado, delgado y estirado como si fuera el cuerpo de un dios salvaje… Me volví menade porque de repente cuando Klaus me dio el humo comencé a pensar que había dos hombres distintos en la habitación, que se había venido con algún amigo pero no me importó… que va, al contrario lo desee salvajemente… a aquel desconocido… a pesar de él, delhombre Cruel. Pero luego se me pasó, construí otra fantasía y … hice aquella llamada. La primera de las llamadas. La primera en la que hubo Magia. Y el desconocido de la habitación, o sea Klaus, no el que me imaginé… había perdido la batalla. Al que me imaginé quise volver a verlo. Por eso me planté aquella mañana delante del Elogio del Horizonte y qué fracaso aquello. Que fracaso y que decepción sentí cuando abrí los ojos. Aún así pude follar con Klaus, claro. Pero no soportarlo. Sabía que iba a ser sólo una vez pero qué ganas tenía de que se acabase aquella vez. Klaus era aburrido. Tremendamente aburrido. Sólo tenía la capacidad de repetir lo que decían los demás. Bueno, no, qué injusta soy.

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