- LA ANSIEDAD -
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Leo, releo, han transcurrido tres años desde aquello pero todo sigue oloroso y fresco en la alacena de la memoria. Como el aroma de la noche perfumada ayer en el callejón…
He salido de la ducha y me seco el pelo. La ansiedad que experimento es en parte porque en el espejo me sucede la videncia de un impedimento:
‘… hay algo en la carretera. Ocurre algo y ese algo es el que frena el tráfico, no es que nos suceda nada a nosotros …’
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‘Resonancias Interiores’, CLAUDIO ESPEJO
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Y es en parte porque el mensaje que dijo que me enviaría con el número de habitación no ha llegado todavía… Al final opto porque sea él quien me lleve:
Y ocurre. De repente el tráfico se frena y nos detenemos en una caravana, y yo le digo a él que es por culpa de un accidente que ha ocurrido muy cerca de la entrada del centro comercial. Y confío, aunque esté mal decirlo porque es una confianza egoísta, en que sea sólo eso y no ninguna otra cosa ”más grave” que nos imposibilite el avance, y también porque yo no he presentido más que un retraso, y la muerte y los heridos siempre se hacen acompañar de una sensación de pesadumbre…
¿Lo siguiente? Lo siguiente fue escrito en aquella época, y lleva por título:
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♦ LLAMANDO A SU PUERTA
Ya no importa el motivo por el que no pude ver a Falbalá. Me fue imposible encontrar la llave de una sola taquilla dónde guardar mis cosas.
Y tampoco importa que…
Francisco de Asís Giménez Rocamora, ‘La puerta”
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enlazado en: i
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[...] … no te he dado. [...]
[...] ♦ - LA ANSIEDAD - [...]