El minuto de colores…

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‘… Pude amar esta noche con piedad infinita,/

pude amar al primero que acertara a llegar…/”

- ALFONSINA STORNI -

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Minuto de color

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Ese poema, pérdida

Ayer vi a Candela. Fue al bajar por su calle. Estaba oscuro y hacía mucho frío y también viento. Eran las siete y cuarto pasadas. Manos en los guantes. Una sujetando el paraguas. La otra en el bolsillo del anorak negro y apretado hasta el cuello. Vengo pensando en ella. Siempre lo hago cuando enfilo ese rumbo. No la veo nunca. Eso es cierto. A pesar de que la llamo con insistencia en el pensamiento. A veces también ocurre que pienso en ella porque no me la quisiera encontrar. Pero ayer no contaba con ello y la imagen de Candela Luminosa me sorprende justo cruzando la calle en ese momento. Dejo de caminar. Las piernas se detienen solas. El terror me paraliza. Es de nuevo como en esa imagen de ’lo que el viento se llevó’ donde Escarlata es arrojada por el capitán Butler frente a los ojos de la dulce Melytta. Escarlata va enfundada en un vestido ceñido como su nombre y todos los presentes saben que ella le declaró su amor al marido de su cuñada por la mañana, en el aserradero. Los vieron besándose. Y sé que la estoy mirando con la misma cara. La soberbia es un disfraz del temor. No sé si van a desterrarme de ese instante a cajas destempladas, o si Candela va a vestir, para mí, ese minuto de colores con su alegría y su apoyo incondicional. Su padre viene detrás. Es sólo una sombra. Creo que le dice algo. No estoy segura. Creo que es una orden. Seguro que un ’no te detengas’. Echo a andar. Son sólo tres o cuatro pasos y me gustaría no ser tan transparente mientras sucumbo a mi antigua oscuridad. Mi conciencia carga con un peso. No me he liberado de la culpa. Creo que no podré hacerlo hasta que conozca que nuevos rumores le han llegado y ella sea lo suficiente adulta para que pueda explicarle que fue en realidad lo que sucedió. Yo ni siquiera lo sé todavía. ¿Qué voy a decirle cuando me pregunte si es cierto que amaba a su padre y que le perseguí hasta sus vidas? ¿que ese era el amor secreto del que algunas veces, oculto por un silencio doloroso, no le quise hablar. Me pregunto si algún día ella podrá comprenderlo. ¿Sería capaz de comprenderlo yo?

Hace unos meses me enteré de algo. Una amiga de Nora le contó, que a Malasaña y a su amante quienes les delataron fueron sus propios hijos. Llamaron del colegio a la casa de Nuria Salvatierra. Hubo una pelea en el patio de recreo. Fue entre el hijo de Pésimo y el de su amante. Entonces tenían unos diez u once años. Los niños salieron a jugar por los alrededores y fueron ellos los que los vieron besándose en la cirila amarilla de ella. Pésimo siempre pensó que había sido yo la que había hecho aquella llamada que estuvo apunto de costarle su matrimonio y que supongo, fue lo que acabó con el de la amante. Pero su inconsciencia no me sirvió para lavar mi culpa. Todo ocurrió con el tránsito de Neptuno en conjunción a su Venus natal. El aparecer yo. La pérdida de su trabajo. El adelgazamiento progresivo. El decepcionarse con su entorno. El necesitar desesperadamente de alguien que no le fallara y elegir para ello a la persona menos apropiada, la que tuvo más a mano. Y sobre todo el que yo estuviera más interesada en convertirme en ese arquetipo del suspiro y del amor imposible… que en sólo una Mujer. Neptuno nos hizo a los dos un flaco favor. Pero eso sí, todo era sublime. O eso me parecía entonces a mí. Y desde entonces ME DA MIEDO SOÑAR DESPIERTA. Pero si no es gracias a Nora ayer… no lo hubiera comprendido.

¡Qué guapa estás! Ahora mismo estaba pensando en ti -digo mientras acaricio su cabecita, me agacho, sonrío con una sonrisa tibia y le doy un beso en la mejilla. El encuentro ha sido sólo ese gesto. Su padre ha dado dos pasos hacia el círculo mágico y yo he sentido más frío aún. El círculo mágico se ha roto. Ni siquiera le he mirado. Sólo he sabido que era él quien iba con ella y quien ha sentido el impulso de romper algo. Tal vez la frialdad. Hoy pienso que a lo mejor en él existe un miedo con el que no había contado. La posibilidad de que un día desprecie a su hija como le desprecio a él. Son demasiados daños así. Y eso es lo que tiene el miedo, que por dejarse llevar por él consigue que nos quedemos solos y muertos de asco. La historia de la profecía que se cumple sola otra vez.

Luego la tristeza de ese poema. No puedo decir: ’la he perdido’. 3 palabras. Sólo sentirlo… y por eso no se lo digo a Nora. Sólo que la he visto.

Más tarde salimos de su casa. Su marido está de un especial buen humor. Nora mientras llegamos al aparcamiento del Centro comercial me cuenta que esa tarde han follado, que le ha follado ella, que le ha atado a la cama y que le ha metido el consolador por el culo. Ella a él. Que él tenía miedo. Y luego hablamos de un mensaje mientras nos tomamos una Foster en el Gambrinus (cervecería tradicional española que evoca el ambiente de la fábrica de Cruzcampo de principios de siglo XX.).Y es ahí donde ella me dice: ’Te da miedo Soñar’

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Memorias de una Geisha - Baile de Chiyo

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~ De los secretos y lazos de lo invisible: Candela o el Amor ~

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2 Responses

  1. Alfonsina Storni

    La caricia perdida

    Se me va de los dedos la caricia sin causa,
    se me va de los dedos… En el viento, al pasar,
    la caricia que vaga sin destino ni objeto,
    la caricia perdida ¿quién la recogerá?

    Pude amar esta noche con piedad infinita,
    pude amar al primero que acertara a llegar.
    Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
    La caricia perdida, rodará… rodará…

    Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
    si estremece las ramas un dulce suspirar,
    si te oprime los dedos una mano pequeña
    que te toma y te deja, que te logra y se va.

    Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
    si es el aire quien teje la ilusión de besar,
    oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
    en el viento fundida, ¿me reconocerás?

    candelaarias - Abril 18, 2008 at 12:23 am
  2. Hola Candela.
    He vuelto a casa, viva. Ahora debo reponer fuerzas.
    Nos leeremos pronto. Beso grande. :)

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    Iré a visitarte Nandara.
    Me alegro mucho de que ya estés de nuevo. Tus niñas deben de estar locas de contentas :))
    Un abrazo enorme.
    Se te ha echado de menos…

    nandara - Abril 22, 2008 at 1:11 pm

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