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<<El guerrero, como maestro, enseña tres técnicas a su aprendiz para ayudarle a borrar su historia personal; perder la propia importancia, asumir la responsabilidad de los propios actos y utilizar a la muerte como consejera. Sin el efecto benéfico de estas tres técnicas, el borrar la historia personal le hace uno veleidoso, evasivo e innecesariamente dudoso de sí mismo y de sus acciones.>>
– CARLOS CASTANEDA -