- La simbología del peregrino y de la peregrinación -

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‘¿Volver? Vuelva el que tenga, /Tras largos años, tras un largo viaje…’

- LUIS CERNUDA -

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SOMBRA DE PEREGRINOS

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La peregrinación es un viaje a un centro místico, como imagen del centro absoluto (medio invariable, motor inmóvil). La peregrinación céltica, de características especiales, era un errar sin finalidad -según narra Oliver Loyer en Les Chrétientés celtiques- que no deja de mostrar interesante analogía con el avance a ciegas, en busca de la <<aventura>> del caballero andante (chevalier errant). El mar reemplazó al desierto de Egipto y los monjes irlandeses se lanzaron por las costas y fueron a Escocia y al continente en sus peregrinaciones. Estos viajes marinos se llamaban immrama. Su paradigma es la Navigatio Brandani. En cierto modo reiteran la <<busca>> de la inmortalidad por Gilgamés, anterior en tres mil años.

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Peregrino

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El peregrino, la idea del hombre como peregrino y de la vida como peregrinación es común a muchos pueblos y tradiciones, concordando ya con el gran mito del origen celeste del hombre, su <<caída>> y su aspiración a retornar a la patria celestial, todo lo cual da al ser humano un carácter de extranjería en la morada terrestre a la vez que una transitoriedad a todos sus pasos por la misma. El hombre parte y regresa (exitus, reditus) a su lugar de origen.

Precisamente porque la existencia es una peregrinación, ésta tiene valor como acto religioso. En el simbolismo del peregrino, entran también todos los atributos de éste: la concha, el cayado o báculo, el pozo con el agua de salvación que encuentra a su paso, el camino, el manto, etc. Tiene este símbolo relación con el del laberinto. Peregrinar es comprender el laberinto como tal y tender a superarlo para llegar al <<centro>>.

‘Diccionario de Símbolos’

Juan-Eduardo Cirlot

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peregrino

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Símbolo religioso que corresponde a la situación terrenal del hombre que cumple su tiempo de pruebas, para acceder al morir a la tierra prometida o al paraíso perdido. Este término designa al hombre que se siente extraño en el medio en el que vive, donde no está sino de paso, en busca de la ciudad ideal.

El símbolo no solamente expresa el carácter transitorio de toda situación, sino el desapego interior, con respecto al presente, y la vinculación con fines lejanos de naturaleza superior.

Un <<alma de peregrino>> puede también significar un cierto irrealismo, correlativo con un idealismo algo sentimental. Se pueden observar, en relación con el símbolo del romero, las ideas de expiación y purificación, así como el homenaje a aquel (Cristo, Mahoma, Osiris, Buddha) que santifica los lugares del peregrinaje. Al presentarse el peregrino a esos lugares busca identificarse, o asimilarse a aquel que los ilustró. Además, el peregrino realiza su viaje sin lujo, pobremente; lo que responde a esta idea de desapego y de purificación.

El→ bastón simboliza a la vez la prueba de resistencia y el despojo. Todas estas condiciones preparan para la iluminación y la revelación divinas, que son la recompensa al término del viaje. La romería está emparentada con los ritos de iniciación: identifica al maestro elegido.

‘Diccionario de los Símbolos’

Jean Chevalier & Alain Gheerbrant

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enlazado en: El Camino de Santiago (un viaje iniciático)

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One Response

  1. Este tema se actualizará más adelante.

    candelaarias - Mayo 6, 2008 at 5:32 pm

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