- MUERTE EN EL CEMENTERIO - (1978) - GRACIELA ITURBIDE -

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Muerte en el Cementerio o Mr.Death de Graciela Iturbide

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”’… En Eyes to fly with por primera vez se publica una fotografía de Graciela Iturbide que sólo existía en sus contactos y a través de sus palabras. Es una imagen mítica en la vida y la obra de Graciela Iturbide, que había quedado inédita por el temor que le despertaba. Cuenta ella que a raíz de la muerte de su hija a una temprana edad, comenzó a fotografiar los ataúdes de niños que, en México, se llaman “angelitos”. Antes que una terapia, la obsesión se antoja un juego con la muerte, que el dolor desafiaba hasta que la fotógrafa se topó con este “hombre-calavera” o “Mr. Death” como ahora nos gusta nombrarlo. Graciela Iturbide

sintió que de tanto perseguir la muerte, quizá la había alcanzado en esta imagen que sacó y se negó a imprimir y dar a conocer. Se trata de un hombre que yace atravesado en la entrada de un cementerio, vestido y como si hubiese caído después de una noche de borrachera, cuyo rostro ha sido comido por los pájaros, dejando al descubierto la calavera que cifra el horror de la corrupción.

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¿Quién había arrojado este cuerpo a mitad del camino? ¿Por qué nadie antes lo había visto y le había dado sepultura? ¿Por qué tuvo que toparse Graciela con esta visión para ver lo que estaba sucediendo en lo más íntimo de su persona? Con el rodeo de todas estas preguntas, vuelvo a la pregunta inicial: ¿qué o quién guía los ojos de Graciela Iturbide?, y no tengo más respuestas que hace rato.

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Por supuesto, cuando Graciela me contó el episodio, le pedí que me enseñara el “hombre-calavera” y cuando fijaba el contacto, tuve la sensación de estar viendo a la muerte, tal y como le había sucedido a Graciela años atrás. No sé si la publicación actual de la fotografía significa un exorcismo definitivo para ella. Tal vez lo sea y para nosotros, pase a ser un recordatorio de lo que a menudo quisiéramos olvidar. “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”, decía Pavese. En el fondo, el arte de la fotografía quizá consista en iluminarnos con visiones ajenas y en mejorar nuestros propios ojos a través del asombro de otros ojos.

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FABIENNE BRADU

VÍA: Letras libres. Com

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enlazado en: A.R.T.E.

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4 Responses

  1. Poema de los dones

    Nadie rebaje a lágrima o reproche
    esta declaración de la maestría
    de Dios, que con magnífica ironía
    me dio a la vez los libros y la noche.

    De esta ciudad de libros hizo dueños
    a unos ojos sin luz, que sólo pueden
    leer en las bibliotecas de los sueños
    los insensatos párrafos que ceden

    las albas a su afán. En vano el día
    les prodiga sus libros infinitos,
    arduos como los arduos manuscritos
    que perecieron en Alejandría.

    De hambre y de sed (narra una historia griega)
    muere un rey entre fuentes y jardines;
    yo fatigo sin rumbo los confines
    de esta alta y honda biblioteca ciega.

    Enciclopedias, atlas, el Oriente
    y el Occidente, siglos, dinastías,
    símbolos, cosmos y cosmogonías
    brindan los muros, pero inútilmente.

    Lento en mi sombra, la penumbra hueca
    exploro con el báculo indeciso,
    yo, que me figuraba el Paraíso
    bajo la especie de una biblioteca.

    Algo, que ciertamente no se nombra
    con la palabra azar, rige estas cosas;
    otro ya recibió en otras borrosas
    tardes los muchos libros y la sombra.

    Al errar por las lentas galerías
    suelo sentir con vago horror sagrado
    que soy el otro, el muerto, que habrá dado
    los mismos pasos en los mismos días.

    ¿Cuál de los dos escribe este poema
    de un yo plural y de una sola sombra?
    ¿Qué importa la palabra que me nombra
    si es indiviso y uno el anatema?

    Groussac o Borges, miro este querido
    mundo que se deforma y que se apaga
    en una pálida ceniza vaga
    que se parece al sueño y al olvido.

    Jorge Luis Borges

    candelaarias - Mayo 11, 2008 at 3:38 pm
  2. Graciela Iturbide exorciza la muerte
    Miércoles, 05 de Diciembre de 2007

    “Ojos que Vuelan” exhibe por primera vez en México fotografías como ‘Mr. Death’
    CATARSIS Ante la pérdida de su hija, la fotógrafa decidió tomar su cámara y, en una especie de “terapia inconsciente”, frecuentar los cementerios de pequeñas comunidades y retratar, sobre todo, a los niños difuntos, también llamados “angelitos”. (Agencia Reforma)
    1942) tuvo en la muerte una referencia obsesiva, casi enfermiza, hasta que en 1978, en Dolores Hidalgo, captó la imagen que la “exorcizó” del tema para siempre.

    Se trata de “Mr. Death”, fotografía que se exhibe en México por primera vez a través de la exposición “Ojos que Vuelan”, y que muestra el cadáver de un hombre que, abandonado a las puertas de un panteón, acababa de ser picoteado hasta los huesos por las aves de rapiña.

    “El hombre no olía mal. Se ve que alguien recién lo había arrojado allí y que los pájaros lo picotearon”, recuerda Iturbide.

    “Pero ¿quién lo aventó al cementerio?, ¿por qué estaba allí?, eso es un misterio”.

    La crudeza de la imagen, sólo publicada en el libro “Eyes to Fly With” (Universidad de Texas, 2006), hizo que Iturbide abandonara su obsesión por la muerte, que había sido una constante en su obra a raíz del fallecimiento, en 1970, de su hija Claudia, de tan sólo 6 años.

    Ante la pérdida, la fotógrafa decidió tomar su cámara y, en una especie de “terapia inconsciente”, frecuentar los cementerios de pequeñas comunidades y retratar, sobre todo, a los niños difuntos, también llamados “angelitos”.

    La imagen de Dolores Hidalgo, precisamente, irrumpió ante la cámara de Iturbide durante la procesión de una familia que llevaba a enterrar a su pequeño hijo.

    “Entonces, cuando se me aparece esta muerte (Mr. Death) yo siento que debo parar y entonces, abandono la obsesión por los “angelitos” y los cementerios”, señala quien fuera asistente de Manuel Álvarez Bravo y amiga de Henry Cartier-Bresson, quien le decía que, más que tomar fotos, ella dibujaba y pintaba a través de su cámara.

    En “Ojos que Vuelan”, que se inaugura mañana en el Centro de la Imagen , se documenta no sólo la imagen del cementerio, sino también, a manera de crónica fotográfica, la procesión de la familia y las bandadas de aves que cubrieron el cielo del panteón en aquella tarde.

    El tema mortuorio, explica la autora, lo volvió a retomar sólo a finales de los 90, cuando recibió el encargo de fotografiar la Ciudad Sagrada de Benarés, en India, a donde acude todo aquel cercano a la muerte.

    Iturbide, quien prefiere trabajar a la “antigüita”, sin que esto signifique su enemistad con la era digital, también presenta en “Ojos Vuelan” un conjunto de autorretratos, así como la serie con la que se dio a conocer internacionalmente: Las mujeres de Juchitán, que incluye el clásico retrato de Zobeida, la mujer detrás de Nuestra Señora de las Iguanas.

    candelaarias - Mayo 11, 2008 at 4:40 pm
  3. “Hombre mitad calavera, mitad hombre”,
    fotografiado por Iturbide en un cementerio de Dolores Hidalgo, Guanajuato

    La Fundación Hasselblad eligió ayer a la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide (DF, 1942) como ganadora del Premio Internacional de Fotografía 2008, dotado con 500 mil coronas suecas (aproximadamente 825 mil pesos), así como una medalla de oro.
    Es la segunda vez en 28 años que el reconocimiento, considerado por algunos como el “Nobel” de la fotografía, se entrega a un mexicano.
    En 1984 lo recibió Manuel Álvarez Bravo, maestro de Iturbide y de toda una generación de fotógrafos en nuestro país.

    candelaarias - Mayo 11, 2008 at 5:24 pm
  4. [...] BAUER, VAN GOHG, GRACIELA ITURBIDE, BÖCKLIN, TURNER, KUBICKI, BALTHUS, DELVAUX, OLAF MARTENS,KATARINA SOKOLOVA , SANTERINEROSS, PAUL [...]

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