¿En qué tienen que estar pensando unos padres para hablarde de follar a una niña de ocho años?

He llegado sin pensármelo demasiado al banco dónde tantas horas he pasado sentada leyendo durante este último año y medio, aunque lo que leo una y otra vez esta tarde, es ese mensaje que recibí a la una del mediodía, y más que nada lo hago por fingirme ocupada. El acosador sigue allí y en realidad a mí lo que me apetece es llegar a casa y ponerle una imagen a eso que se me dice en esas palabras… y veo salir a Laura del bar, riendo alegre, en una loca carrera hacia mí que termina con nosotras abrazadas y yo dándole vueltas a ella por los aires y besándola.

- ¡Qué contenta estoy de verte! Pero sabes que no puedes estar aquí.

- Y no saben que estoy … no me han visto salir y además ya sé lo que le escribiste en aquel mensaje a mi tío porque me lo dijo Cora.

- ¿Lo sabes? Eso es imposible. Cora sólo tiene ocho años. No puede saberlo.

Pero yo me equivocaba porque la madre de la niña se lo había dicho. Bueno, bueno, bueno. ¿Qué me expliquen qué clase de mente privilegiada hay que tener para contarle a una niña, que además es tu propia hija, algo así? Se supone que lo dijo para que la niña comprendiera por qué no tenía que volver a dirigirme la palabra. Es demencial. ¿Por qué no le cuenta ya de paso que su padre es un drogadicto? Yo puede que no hiciera bien, vale. Sí, de acuerdo no fue políticamente correcto pero se suponía que trataba con adultos, y mi mensaje iba dirigido a un individuo que tenía más de 40 años:

Esta semana no podré ir al parque porque pienso pasarme todas las tardes follando

Simplemente era un aviso. Estaba harta de ellos. De sus miradas, de sus recelos y reparos, de sus broncas sobre todo a Laura porque a Cora la veía menos, y de que me esquivaran como si yo fuera a pedirles algo que no fuera lo mío; y también lo que decían de mí a mis espaldas. Pero bueno, como era así, por lo menos, que me lo llamasen por algo ‘interesante’.

- ¿Y tú ves lógico que se lo haya dicho?

- Es que Cora sabe andar en el móvil.

- Vale sí, de acuerdo y si tenían miedo de que ella viera ese mensaje, ¿por qué no lo borraron?

- Porque se lo andan enseñando a todo el mundo.

¡Acojonante! ¿cómo se dice eso en francés? Sí, hombre aquello que se pasaba la vida diciendo aquel pequeño individuo llamado John Picaporte en ‘La vuelta al mundo en ochenta días’ de Julio Verne?: ¡Oh MON DIE! Pues eso, pobres, pobres de espíritu porque de ellos será el reino de los cielos; pobres porque mi mensaje debe resultar los más emocionante que les ha sucedido en los últimos 10 años. Toda una aventura para contarles a sus nietos.

Fijaros, una vez tuvimos la desgracia de conocer a una mujer en un parque que nos envió un mensaje obsceno. Menudo atentado: la sinceridad.

- Mi tío dice que tú estás loca.

- Mira Laura, lo que piense tu tío a mí misas, que no te quiero decir lo que pienso yo de ellos por ser capaces de contárselo a Cora pero lo que quiero es que tú me digas cual era el mensaje textual.

- Jajaja… Es que me da vergüenza.

- ¿Decírmelo a mí?

- Sí.

- Pero no seas tonta. Se supone que soy yo quién lo ha escrito así que si alguien tiene que avergonzarse soy yo y no tú.

- Decías que te ibas a pasar todas las tardes follando.

- Sí, pues si que es cierto que lo sabías.

- ¿Y por qué le escribiste eso?

- Pues porque era lo que se merecían. Por desagradecidos… porque yo les traté muy bien y ellos no se portaron bien conmigo y porque además no era nada malo. Sólo era la verdad.

- ¿Y de verdad lo hiciste?

(pero aquí en vez de contestar utilicé un gesto apropiado para niñas y sólo asentí)

- ¿Y con quién?

- Con Max. ¿No quedamos en que era mi novio? Tú ya sabías que bailábamos en su salón durante horas…

- ¿Has vuelto con él?

Y los ojos de Laura brillaron entonces felices de emoción. Cosa que no entiendo muy bien porque la verdad, ella a Max no le conoce de nada, así que no sé porque le ha caído tan en gracia. Con William Enol habló por teléfono y sólo le dio un poco de pena cuando le conté que lo nuestro no había podido ser… claro que las razones eran distintas.

- Sí, he vuelto (aquí no mentí… porque entonces pensaba que sí que habíamos retomado nuestra relación aunque luego ya me fui dando cuenta de que no, de que él parecía tener un compromiso estable con Inés). Pero a ver señorita, explíqueme qué piensa usted que es follar.

- Hacer el amor.

- Eso es un eufemismo. Y yo no le hago el amor a nadie. Ni el amor ni la guerra. ¿Qué es eso del hacer el amor?

- Es tener sexo (adoro sus gestos cuando me habla desde su niña tímida). Y tú estás enamorada de Max. Lo acabas de decir.

- No, de momento no. Tengo sentimientos por él y me gusta mucho pero no estoy enamorada de él.

- Pues mi padre dice que follar es una palabrota y que por eso no puedo estar contigo, porque tú las dices.

- Follar no es ninguna palabrota. Es algo hermoso Laura. Es sexo sí, pero hay cosas mucho peores que se pueden hacer créeme, incluso en el sexo (Laura ya ha sufrido extorsiones por parte de algunos niños de su clase y por parte de un adulto que veranea en la misma urbanización que sus padres, así que está familiarizada con el concepto ’sexo’, aunque ahora no se lo recuerdo). Y vamos a ver una cosa, ¿tú cuándo vas al baño cómo lo llamas? ¿Qué es lo que haces allí?

- Voy a hacer pis - el tema la sonroja.

- Bien, sí, vas a orinar, la mayoría de las veces. Pero no te pregunto por eso, sino por lo otro, ¿qué más haces allí?

- Es que me da vergüenza decirlo (vuelve a repetir riéndose y llevándose una mano delante de la boca en un gesto muy poco propio de ella. Laura es muy asertiva y brutalmente franca. Dice puta bicicleta, puta hostia, puto lo que sea con una naturalidad que me pasma y eso seguro que no se lo enseñé yo).

- ¿Vergüenza? Como puede darte vergüenza algo que tú haces normalmente y que es tan natural como el comer. ¿Sientes vergüenza cuando me dices que te vas a comer?

- No.

- ¿Entonces? Vamos esto otro no debe darte vergüenza, dímelo…

- Cagar. Voy a cagar.

- ¿Y cómo suena cagar? A palabrota, ¿no? A eso que tu padre llama palabrota y que no lo es. Entonces sí cagar no es una palabrota porque es algo natural, follar, aunque te suene fuerte, tampoco lo es. Sólo que los adultos no deberíamos hablaros a los niños de ello porque el follar es cosa de adultos y no de niños, y ahí es dónde se han equivocado tus tíos y no yo.- ¿Pero por qué le mandaste ese mensaje tú?

(lógicamente Laura es capaz de observar la anormalidad del hecho pero trata comprender el motivo)

- Porque se comportaron muy mal conmigo. Porque estaba harta de desagradecidos y de falsedades y tú ya sabes de sobra cómo soy y lo que pienso al respecto de eso.

- ¿Pero de verdad lo hicisteis todas todas las tardes?

Y menudo morbo que arrastra mi Laurita

- Vaaamos señorita, que tú no puedes estar aquí…

Y tiré de ella y la levanté del banco para irnos las dos. Yo a mi vida y ella al quiosco pero cuando pasábamos por delante del bar, su padre la chistó.

- ¿Tú a dónde vas? -le dijo

No tenía mala cara. El doctor Malasaña me conoce a la perfección y si hubiera previsto que yo podría mostrarme agresiva con él no se habría arriesgado a salir, eso seguro. Nos habíamos visto un día de la semana anterior no sé si por casualidad. Quiero creer que sí, y él bajaba por mi calle, por la acera contraria, mientras yo la subía y a pesar de que me quitó la cara después de un rato de mirarme, como tantas otras veces le he hecho yo, y seguramente que pensando que yo sería la primera que lo hiciese, debió darse cuenta de que ni siquiera me sentía demasiado ofendida o dolida por los últimos hechos. Así que Laura le dijo riéndose:

- A por chuches.

Yo debí sonreírme. Y él sólo dijo: ‘¡Ah!’ y creo que con bastantes ganas de sonreírse también. Desde luego este chico se aburre sin mí en su vida… Es una sensación.

Y Laura echo a correr y corrió tanto que cuando yo volví a cruzarme con ella, salía del quiosco como una exhalación y me sonrió encantada, con ese polvo de hadas que es para mí su sonrisa, y como si pensara que el mundo desde luego es un lugar muy divertido, mucho más de lo que se rumorea, y aunque algunos se empeñen en afirmar todo lo contrario. Y yo me sentía tan entusiasmada con lo que había sucedido que necesité contárselo a Max. Después de todo, había sido con él con quién pude llorar aquella noche la perdida de Laura. Porque aquel día que pasé con Tervoch era lo único y lo que más necesitaba, unos brazos que me abrazaran mientras lloraba y no una puta jodienda de mierda.

Acabo de estar con Laura. Acabamos de abrazarnos y reír. Hemos hablado de lo que significa follar… sé que te alegrarás por mí. Un beso

18h22min…Bonito tema para una niña! Por supuesto que me alegro

.

.

~ De los secretos y lazos de lo invisible: Laura o el Amor ~

 

 

There are no comments on this post

Leave a Reply