Morirse de la risa y hablar de gafas de sol y del libro de los amores ridículos…

El día que fui una mujer en *en el salón de un hombre que era como un cuadro de Matisse

Desde hace un par de días no hago más que hablar con ese hombre y sorprenderme.
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Me sorprendo porque me río y más aún, porque tropiezo y caigo en silencios cercanos a la tristeza y él puede presentirlos.
Puede presentir hasta cuando se aproxima a esas preguntas que no deseo contestar… y entonces se detiene o me lo dice.
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Pero la tónica es que me río; no que me sonrío solamente, no, más grave, que me río y estoy sola aquí frente a esta pantalla, con él; y cuando Nora me llama, he vuelto a cogerle el teléfono y hacemos como que entre nosotras no existe ningún problema de comunicación, las dos nos reímos mucho, pero a grandes carcajadas; yo contándole lo que experimento y lo que me ‘ocurre’, y ella sorprendida; y entonces, ella, como me encuentra relajada, me habla de sus cosas, cosas personales que hace días no me habrían hecho ninguna gracia, y que  ha dejado de contarme hace semanas sin miedo; y entonces ya es que no puedo parar porque me dan auténticos ataques de risa; y no recordaba haberme reído tanto con adultos o sobria, en mucho tiempo. Aunque con mi madre, antes, en la época en que las dos perseguíamos a Pésimo Malasaña, solía reírme así, exactamente así, y eso era lo mejor que teníamos.
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Y él, que viste de negro, no hace más que ponerse y quitarse las gafas de sol.
Y yo para mí digo que he conocido un mirlo blanco; y en realidad no sé si me gusta más o menos con las gafas de sol pero aunque las fotos sean sólo instantes de una persona, la tónica es que todo lo que hablamos me gusta. Y luego me entero de que a él también le encantó nuestra primera conversación, y que por eso se la ha guardado; aunque dice que tiene una teoría con respecto a mí.

Dice que le da la sensación de que eso de mi obsesión por las niñas de un parque y de mi vértigo por un amor imposible le parece que son ideas de un libro que estoy escribiendo, y que dejo caer para ver que tal encajan por el mundo. O sea que se piensa que le miento y que no soy de carne y hueso, que no soy más que un personaje virtual que juega con el medio. Y me dice que hace dos días que no dejo de marearle la cabeza con encuentros en museos, en cafeterías donde se exponen cuadros, en centros comerciales, en bancos que ahora sé que piensa ficticios, en su casa…

… Y qué es eso de las gafas de sol, opinarás tú. Y sin embargo las gafas de sol son un elemento relevante en uno de los últimos libros que más he disfrutado leyendo: ‘La Inmortalidad’ de Kundera. Yo adoro a Kundera y quizá el ‘realismo mágico’.

 La habitación pintada por Matisse

Y este hombre que tiene un salón que es como un cuadro de Matisse, en algún momento me habla de una mujer y un libro. Ella se lo ha regalado o ha insistido en que lo leyera, no recuerdo bien: ‘El libro de los amores ridículos’. Y él no lo ha comprendido. A él no le pareció tan bueno y yo le digo que son frases, por ejemplo esta:

el libro de los amores ridculos

“El erotismo no es sólo un deseo del cuerpo, sino también, en la misma un deseo del honor. La pareja que hemos logrado, la persona a la que le importamos y que nos ama, es nuestro espejo, la medida de lo que somos y lo que significamos. En el erotismo buscamos la imagen de nuestro propio significado e importancia”.

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Y muchas otras que a mí me impactaron. Pero yo en algún otro momento recuerdo un pasaje del mismo y entreveo un cuello de mujer al que los años le han esquilmado todo el valor… Él mismo me informa de que aquella mujer que le insiste en que lea el libro es algunos años mayor que él, años que de aquella no, pero que hoy tal vez supondrían un abismo, según me dice… Y en ‘El libro de los amores ridículos‘ duerme una historia así; una historia que sólo se comprende con el paso de los años. LOS MUERTOS VIEJOS DEJEN SITIO A LOS MUERTOS JÓVENES. Tal vez aquella mujer quiso mostrarle sólo el color de su miedos, ya que de ningún modo podía pintárselos de colores.

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~ De los secretos y lazos de lo invisible: Laura o el Amor ~

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