- ii – DEL AMOR Y LOS DESTINOS

mayo 20, 2008 - 6 comentarios

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La Basílica desde la carpa del Encuentro. ¿Y al fondo era el castillo? Lo mirabas todo, te sumergías en todo. El Gave y la gruta. Jalonada de matorral. Nada podría parecerme tan hermoso como ese paseo contigo, qué no sé aún quien eres y me buscas. Y me haces mirarte a través de tus ojos. Peregrinos en la gruta -dices, aunque no lo parecen. ¿Por qué los llamas así? Como si montarse en un autobús -te repito- hiciera de ti una peregrina. Son devotos, probablemente pero peregrinos no. Quieren curarse de sus males y beben agua de ese manantial, que primero sólo fue tierra cenagosa pero que escarbó con sus manos una niña, el agua sí le habló, como el caudal de tu menarquia. Desconocía el milagro, y lejanamente la desconocía a ella también. Fieles seguidores de la tradición mariana… como aquella, como aquel… Gruta con velas. ¿Qué soy? Era. Inmaculada Concepción. Virgen de Lourdes. No, Era, como la de Piscis, la que llega a su fin, ¿o lo será dentro de 500 años? Rosas amarillas en tus pies, eso miro. Vengo del cielo en un día de radiante sol, parece que simbolizas, con tu azul. Pero te sobra el rosario, y ese gesto de piedad que nunca necesitaron tus manos; porque deberías tenerlas tendidas hacia mí, como tus brazos, como quien dice que te espera para abrazarte, con ese amor de madre, y si quieres de padre; el que yo no he tenido. No hay pecadores. Hay seres equivocados. Pero adoramos iconos y somos nosotros los que creemos que debemos darle un abrazo al Santo. ¿Dónde se escribió esa tradición?

- ¿Crees que no podrás?
- No lo sé. Faltan tantos kilómetros para llegar que quizás si eso sucede… entonces le encuentre algún sentido.

El paseo de la tarde. Inválidos y ancianos y sus válidos acompañantes. La charla. Pañuelos en el cuello. ¿Qué les contarán para que se mueran en paz? ¿Existe la paz dentro del confín de una silla de ruedas? ¿Porque ésta sea del color del cielo cuando irradia un profundo azul? Los que más amarillos, los banderines-pañuelos, de un amarillo melón. Algunos parece que llevan una cruz. Las cuidadoras también llevan uniformes blancos, blancos como el atavío de la Señora pero con camiseta oscura, pañuelos amarillos, como las rosas, donde las sillas son azules. ¡Ven al río! ¡Déjame que te enseñe como yo quiero el río! El Gave sin embargo está antiguo, más que el Castillo. Fortaleza originaria del s.XI, románica y por eso sobria. Cercana a la gruta de Massabielle y al prado de las flores… ¿Otra vez el emir? No, desde 1921 varias colecciones etnográficas e históricas, distribuidas en 18 salas, son lo que te esperan. Porque es desde entonces que el Castillo de Miret, acoge el museo Pirenaico, o también llamado museo de Francia.

El Crucero en Lourdes custodiado por cuatro figuras. Cristo, que si extiende sus brazos abiertos, aunque sea obligadamente, generosamente, desde una cruz. Bayona, avenida de faroles que reposan todavía en el atardecer, la Catedral de Santa María, el exterior y el interior de la Catedral. Me llama la atención, ahora que lo pienso, que en Lourdes no entrásemos. Tú dirás que sí, que aquí encontraremos ambos el recogimiento que necesitamos. Bayona, la puerta de la Sacristía estaba abierta, dos paraguas negros en el jarrón. Te pediré una cosa difícil de obtener. ¿Y qué será lo que me pedirás? Yo quiero una reliquia como souvenir, pero quiero que sea un mechón vikingo del siglo nueve. Si lo buscamos por las afueras de la Ciudad quizá todavía lo podamos encontrar… Capitel de la izquierda. Cuéntame cosas. Sólo veo que es impresionante su labrado. Lamento esta ignorancia. Ángeles custodios. Una escena del Señor con su báculo en la mano izquierda y en la derecha una vela que alumbra. ¿Eso viste? Porque yo no imagino dónde. Claustro de Bayona. Belleza y sombra, casi eternidad. Nervaduras en la piedra. Cada lugar para mirar eran cuatro ventanas ojivas y tres flores, por dos se colaba la piedra y por la superior la Luz. Las flores tienen ocho simbólicos pétalos. Entonces, ¿antes por qué dijiste radios? Y Saint-Jean-Pied-de-Port y sus flores… Pero y antes, ¿dónde pasaste la noche?

- i – DEL AMOR Y LOS DESTINOS

mayo 20, 2008 - Una respuesta

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Alojada a la izquierda del paisaje, la Basílica de Lourdes, y como aquella de la infancia, santuario recogido entre montañas, la primera imagen que miro a través de Él. Luego, me la hará ver desde el puente y desde allí distinguiré la Cruz Dorada, que si fuera hierro o fuera bronce o fuera piedra… misma piedra. Pero miraré al reguero de peregrinos, creo que son turistas, a los que escondía de mí el follaje. La peregrinación no se hace en autobuses. Ella dijo capilla, lo que le gusta, las grutas y las ermitas, no ostentación donde sentir toda esa Soledad en la que no es posible ningún recogimiento. La Soledad de tantos que van y se empujan pero son sólo soledades adorando patrañas. Dios no es eso. Pero quizás también esta historia, fijada en los antiguos pergaminos, mienta, como tantas lo hacen… Pero tú, quizás la sentiste de niño, su aparición, como yo, porque a los niños de nuestra época, la religión nos ha contado muchas historias y nosotros teníamos demasiada imaginación, la desbocada imaginación. La Basílica de Lourdes vista desde el puente y sabré que existió un prado y una antigua tradición también relacionada con Carlomagno, las flores a Le Puy, a rendirle a la Señora lo que aquel emir… había prometido no rendir a ningún hombre. Pero el obispo pero la iglesia, otra vez la iglesia, que condición tan sospechosa. Desde la explanada, te digo que lo que veo es una virgen de espaldas y ninguna emoción que se despierte. Será que no vi partir las lanzas.

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